Review – God of War: Sons of Sparta

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    La sorpresa de PlayStation 

    Desde la pasada generación, Sony ha sido acusado de enfocarse solo en producción AAA de gran escala. Equipos como Naughty Dog, Guerrilla Games y Sucker Punch tardan, en promedio, cinco años en entregar un videojuego, un tiempo ridículamente alto, lo cual significa que estos estudios solo son capaces de entregar una o dos experiencias por generación, un crimen en comparación con lo que vimos durante las primeras tres consolas de PlayStation. Sin embargo, la directiva de la compañía parece que por fin se está dando cuenta de este problema. Si bien aún no vemos un cambio lo suficientemente sustancioso, la reciente propuesta de Santa Monica deja en claro que hay espacio para que proyectos más pequeños vean la luz del día, incluso si otras compañías tienen que encargarse del desarrollo principal. 

    En el 2018, Santa Monica cambió sustancialmente la dirección de God of War. Kratos no solo abandonó la antigua Grecia, sino que el sistema de combate sufrió modificaciones sustanciales. Sin embargo, este nuevo camino también dio pie a una narrativa más introspectiva y crítica de la naturaleza violenta del protagonista. Aunque algunos fans no estuvieron de acuerdo con este rumbo, los números no mienten; con más de 23 millones de unidades vendidas, estaba claro que los desarrolladores continuarían este trabajo. Es así que en el 2023 llegó God of War: Ragnarök, el cual dejó en claro la posición del estudio y, tras una interesante expansión, este capítulo en la vida del Dios de la Guerra llegó a su fin, lo cual llevó a más de una persona a preguntarse: ¿qué sigue? 

    Pese a que múltiples rumores ya apuntaban a su existencia, Santa Monica reveló God of War: Sons of Sparta durante el pasado State of Play, título que llegó a PlayStation 5 ese mismo día. Desarrollado principalmente por Mega Cat Studios, este título es un metroidvania que se lleva a cabo antes de cualquier evento canónico en la serie, convirtiéndolo en una experiencia perfecta para todos aquellos que conocieron a Kratos en el 2018, pero no han tenido la oportunidad de experimentar sus aventuras griegas. ¿Es God of War: Sons of Sparta el juego que todos estaban esperando? ¿Acaso su nivel de producción afectó al producto final? Descubre las respuestas a estas y más interrogantes en nuestra Atomix Review.

    Kratos antes del Dios de la Guerra

    Está claro que hay una generación de fans de God of War que solo ha experimentado la saga nórdica, y si bien los remakes de la trilogía original ya están en desarrollo, aún falta mucho para que estén en nuestras manos. Afortunadamente, God of War: Sons of Sparta se posiciona como una aventura que todos pueden disfrutar, sin importar si conocieron a Kratos en el 2005 o 2018. Esta entrega es un punto que, más que entretener con su propia historia, funciona como un puente que trata de conectar el pasado y el presente de una forma que utiliza su contexto narrativo para ofrecer una historia que se siente nueva y conocida al mismo tiempo.

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    Antes de que Kratos vendiera su vida a Ares, el soldado espartano decide contar una historia a su hija, Calliope, sobre el significado del deber. Es así que el padre comienza su narración sobre la aventura que él y Deimos, su hermano, vivieron durante su juventud. Tras demostrar su valor en el Agoge, nuestros protagonistas comienzan la búsqueda de Vasilis, un compañero espartano que ha desaparecido sin razón aparente. Con una misión clara en mente, el dúo comienza un largo trayecto, incluso si la meta no ofrece alguna recompensa.

    God of War: Sons of Sparta está más enfocado en explorar la juventud de Kratos y Deimos, y no tanto en presentarnos una aventura que sea enganchadora. Claro, ver a los hermanos interactuar es más que suficiente para algunos fans, pero el juego cuenta con una estructura que rápidamente se vuelve repetitiva. El protagonista cree que la misión es inútil, mientras que su compañero decide seguir adelante, incluso si la respuesta que busca no es lo que desea escuchar. Esto es algo que se repite constantemente en cada área que visitamos, y si bien los diálogos varían un poco, la idea es la misma, lo cual evita que el juego nos proporcione un sentimiento de progresión narrativa. 

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    El juego está más enfocado en mostrarnos una cara de Kratos con la cual muchos tal vez no están familiarizados. Aquí no vemos a un Dios lleno de ira o a una persona en busca de redención, sino a un niño. El protagonista aspira a cumplir con su deber, algo que constantemente se va redefiniendo conforme avanza la aventura. No escuchamos a alguien enojado con los Dioses, sino a un guerrero que pone su fe en ellos. Esto es algo que no solo lo vemos con su versión joven, sino también en su narración como adulto.

    El título utiliza el relato de Kratos a su hija como una herramienta narrativa. El protagonista es el narrador y, debido al contexto de la situación, se da el lujo de exagerar o cambiar ciertos aspectos de su historia, algo de lo que Calliope no solo se da cuenta, sino también el jugador. Esto ocasiona que la aventura no sea tan violenta o llena de innuendos sexuales, y en su lugar encontramos un grupo de monos que hablan y múltiples personajes secundarios que, más que cumplir una función directa con la historia, están presentes para exaltar el tema central del relato.

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    Kratos, y por extensión Santa Monica, habla sobre el significado del deber, algo que no solo lo afecta como soldado, sino como padre. Este es un aspecto que vemos fuertemente en la duología nórdica, y es algo que también juega un papel en la saga griega. Sin embargo, el contexto de la situación nos ofrece una perspectiva irónica que será del agrado de todos los fans, y que funciona como un preámbulo para todos aquellos que esperan los remakes. Lamentablemente, el juego tarda mucho tiempo en transmitir su mensaje de una forma efectiva, y no hay algo que valga mucho la pena en el intermedio.

    God of War: Sons of Sparta tiene un pésimo ritmo narrativo. El reiterar la misión constantemente y repetir el mismo ciclo de conversación entre Kratos y Deimos ocasionan que el jugador no sienta un gran sentimiento de progresión a lo largo de las casi 15 horas que te puede tomar llegar a los créditos. Por si fuera poco, encontrar a Vasilis parece que es solo el inicio de una gran aventura, no todo lo que el juego tiene para nosotros. Si bien el final del título logra encapsular de forma efectiva su mensaje sobre el deber, es probable que no todos lleguen a ver esta conclusión. 

    Extraña combinación 

    Visualmente hablando, God of War: Sons of Sparta está por todos lados. Si bien es cierto que el título goza de espectaculares fondos, los cuales dejan en claro la escala de la aventura, también es cierto que el diseño de los personajes es muy genérico, esto sin mencionar las animaciones, las cuales combinan modelos en 3D con un pixel art sencillo. El resultado es una experiencia que trata de apuntar a diferentes objetivos, pero no logra ofrecer el nivel de calidad que esta propiedad amerita.

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    Similar a Blasphemous, God of War: Sons of Sparta logra destacar gracias al impresionante trabajo de pixel art que vemos en el fondo de los escenarios. Claro, el plano principal de esta experiencia en 2D es de primer nivel, pero son las zonas en la parte trasera las que dejan en claro la escala de esta aventura. Aquí encontramos grandes colinas en perpetua lluvia que demuestran cuánto nos hemos alejado de Esparta, así como pantanos, canales subterráneos, montañas, centros de construcción y viñedos que son capaces de transportarnos a una parte de este mundo antes de toda la destrucción que veremos en un futuro.

    Las locaciones pueden ser muy sencillas, especialmente considerando a lo que esta serie nos tiene acostumbrados, pero van acordes al tipo de aventura que aquí se nos presenta. Claro, había espacio para mostrar zonas más extravagantes, y una región opcional del mapa demuestra que esto era posible, pero el título nunca desea ir más allá de esto. En general, todo el pixel art que vemos en los escenarios es de primer nivel, y logra capturar de forma efectiva el mundo en el que nos encontramos. Sin embargo, no se puede decir lo mismo de los modelos de los personajes principales.

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    Si bien hay un par de personajes secundarios que se ven bastante bien con el estilo de God of War: Sons of Sparta, Kratos y Deimos lucen extremadamente genéricos. No esperaba que el protagonista se viera exactamente igual a su contraparte adulta, pero no hay un solo elemento visual que le otorgue identidad, y bien podría desvanecerse en alguno de los fondos en donde hay múltiples NPC. Esto es algo en lo que las animaciones no ayudan. Si bien la combinación entre 3D y 2D es una aproximación interesante, la cual me recuerda a los viejos juegos de Sierra, en acción esta dirección deja mucho que desear.

    God of War: Sons of Sparta es un juego que no solo sufre de una dirección artística con una calidad mixta, sino que el título también necesitaba de un par de semanas más en desarrollo. Aunque no es un gran problema, el trabajo de Mega Cat Studios tiene múltiples bugs, como animaciones que se quedan atoradas, interacciones que se repiten constantemente, sprites que aparecen de la nada y se quedan atrapados entre dos pantallas, y más. El peor de estos casos fue reingresar a un cuarto solo para ver que el jefe que había vencido estaba de nuevo parado realizando su animación de ataque básico.

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    No es algo que arruine por completo la experiencia, y es muy probable que estos problemas sean solucionados con un futuro parche, pero estos son errores que uno no esperaría de una producción de Sony, especialmente uno con la supervisión de Santa Monica. Aunque es cierto que las regiones no son tan atractivas como aquellas que encontramos en otros juegos de la serie, funcionan de gran forma dentro del contexto de la aventura, ya que nos presentan la primera gran odisea de Kratos. Si bien la calidad de pixel art es de primer nivel en los escenarios, la combinación con modelos 3D, más los diseños genéricos de los protagonistas, crea un contraste que no siempre logra verse tan bien como sus desarrolladores seguramente deseaban.

    Pasado y presente 

    Si bien el apartado visual tiene un resultado mixto, cuando hablamos de la presentación sonora, God of War: Sons of Sparta no solo logra cumplir con las expectativas que tienen los fans de la serie, sino que también es capaz de sobresalir por sus propios méritos. El trabajo de Bear McCreary, quien ya ha trabajado con esta franquicia, combina el chiptune con las composiciones que utilizan instrumentos griegos tradicionales, como el aulo. Todo esto alrededor de un gran trabajo de voces que funcionan de gran forma dentro del contexto de esta historia.

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    Aunque suene extraño, God of War: Sons of Sparta nos presenta una combinación de chiptune y música tradicional griega. Si bien es extraño pasar de una zona que nos presenta composiciones que bien pudieron formar parte de algo como Axiom Verge a otra en donde escuchamos un trabajo más tradicional, la calidad de todas las canciones evita que exista un choque auditivo. Todo esto culmina en tonadas que combinan estos dos apartados, en donde el aspecto electrónico funcionaba para crear un ritmo acelerado, mientras que los instrumentos reales son capaces de elevar los momentos más emocionantes de la aventura. 

    Todo esto acompañado de fantásticas actuaciones de voz. TC Carson está de regreso como Kratos adulto, el cual nos presenta el calmado tono de voz que un padre debe tener, dejando de lado la ira que caracteriza su trabajo principal. Junto a él, Anthony del Rio se encarga de darle vida a la versión joven del protagonista, y su tono funciona a la perfección al momento de presentarnos a un adolescente que busca cumplir con las órdenes que le dan, pero en el fondo tiene un lado que solo le muestra a su hermano en ciertos momentos. Es una constante lucha de personalidad que el actor de voz logra encapsular de gran forma. Por su parte, el resto del elenco es capaz de cumplir bien sus objetivos, incluso si no hay un caso muy sobresaliente.

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    El apartado sonoro es uno de los pocos casos en donde la combinación de ideas funciona de forma positiva. God of War: Sons of Sparta tiene un par de ideas sonoras interesantes, y todas funcionan de gran forma. No es algo completamente nuevo, pero la ejecución es lo que eleva la experiencia auditiva al final del día. Por si fuera poco, las actuaciones de voz son de primer nivel, y las dos personas encargadas de Kratos nos presentan una perspectiva del personaje que probablemente sea nueva para algunos jugadores.

    Sin ambición 

    El género de los metroidvania es uno de los más populares en la actualidad. Esto ha llevado a talentosos equipos a tratar de crear un mundo interconectado con un sistema de combate satisfactorio y habilidades que sean más que solo llaves. Sin embargo, para este punto, parece que no hay punto para seguir intentando encontrar el hilo negro. Hollow Knight: Silksong se posiciona en la cima de este Monte Olimpo, y no será sino hasta que MercurySteam nos entregue el siguiente Metroid en 2D que veamos a un serio competidor en el mercado. En este contexto llega God of War: Sons of Sparta, no como un retador más que busca la corona, sino como una experiencia que desea entretener, y no presenta alguna propuesta que valga la pena resaltar.

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    God of War: Sons of Sparta no rompe terreno nuevo dentro del género, ni presenta una idea que lo haga resaltar. En su lugar, Mega Cat Studios nos ofrece una aventura bien construida que, pese a su falta de ambición, es capaz de entretener al jugador durante sus más de 15 horas que puedes tardar en llegar al final. Nuestro objetivo es guiar a Kratos a lo largo de un extenso mapa interconectado que nos permite explorar diferentes biomas, cada uno con sus propios retos, como un pantano que reduce la movilidad del personaje o una montaña que pone a prueba nuestra habilidad con el control. Lo interesante, y lo que hace brillar a estas experiencias, es la forma en que podemos enfrentarnos a todos estos desafíos.

    Aunque Kratos comienza con una serie de habilidades bastante sencillas, el juego constantemente expande los movimientos a nuestra disposición, agregando un doble salto, la posibilidad de escalar muros, correr a la velocidad de una carreta y mucho más. Sí, las primeras horas pueden llegar a ser tediosas debido a lo rígido y limitado que se siente el protagonista, pero este sentimiento eventualmente desaparece, y God of War: Sons of Sparta nos presenta diferentes retos que van escalando en dificultad conforme nuestras herramientas aumentan. 

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    Es un trabajo sencillo, pero uno que está ejecutado de buena forma. Aunque es cierto que el diseño de niveles es muy tradicional, en el sentido de que los acertijos se limitan a presionar un botón o correr hasta cierto punto del escenario, todo lo que nos presenta God of War: Sons of Sparta mantiene al jugador en constante movimiento, por lo cual es muy sencillo pasar varias horas pegado al control sin darse cuenta. A la par, el título es muy claro con su camino. Es raro que te pierdas recorriendo Esparta, y si bien esto puede ser positivo para algunos, otros desearán tener la libertad de llegar a cierta zona sin tener idea de si esta es la ruta que deben seguir.

    A lo largo de la aventura, Kratos no solo expande su forma de recorrer el mundo, sino que también obtiene herramientas adicionales que funcionan como llaves, como una flama que destruye arbustos que obstruyen el paso o un busto que puede absorber alguna nube tóxica. Si bien es cierto que la mayoría de estas habilidades también se pueden usar en combate, el título rara vez nos presenta situaciones en donde sean necesarias. No hay un enemigo que sea débil a la espada o un jefe que requiera de la honda para vencerlo. Todos estos elementos son reducidos a su estado más natural y, si bien el título los mantiene como una opción para el combate, el ataque normal de Kratos es más que suficiente.

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    Una de las mayores decepciones de God of War: Sons of Sparta es su sistema de combate. El título nos presenta solo con un arma, la lanza, y todo se reduce a presionar el mismo botón una y otra vez. Tu arma se puede personalizar, ofreciendo diferentes atributos, como daño elemental adicional o un ataque especial, pero no hay algo que genuinamente le dé la suficiente profundidad a los enfrentamientos. Si bien es cierto que el título le da un gran énfasis al sistema de parrys, el cual se complementa con la barra de stagger que tienen todos los contrincantes, todo se puede resolver al realizar el mismo combo una y otra vez.

    Aunque el título cuenta con un sistema de progresión, el cual nos ofrece nuevas habilidades y constantes mejoras para todas las herramientas de Kratos, todo se mantiene muy tradicional, ofreciendo más vida o una extensión al tiempo de los parrys. Es básico en todo el sentido de la palabra, y evita que el título permita que el jugador logre expresarse por medio de diferentes combinaciones o poderes. Una vez más, no hay algo necesariamente malo con esto, pero God of War: Sons of Sparta se queda corto, no solo para la serie, sino para el género.

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    Ni siquiera los jefes, los cuales nos ofrecen los enfrentamientos más vistosos, son capaces de presentar algún reto memorable. La falta de algún espectáculo ocasiona que el jugador tenga una mayor facilidad al momento de identificar patrones, lo cual convierte a estos enfrentamientos en un caso de reconocimiento que elimina casi por completo cualquier ilusión que el título trata de crear en sus momentos, supuestamente, más memorables. Por último, el título ofrece un modo multiplayer que se desbloquea al concluir la campaña, pero no es algo que amerite extender tu tiempo en esta aventura.

    God of War: Sons of Sparta es un metroidvania más. No hay algo malo dentro de esta experiencia, y Mega Cat Studios logra acertar los puntos básicos de este género. Sin embargo, la falta de ambición, ya sea impuesta por el contexto de la historia o las habilidades del estudio, evita que aquí encontremos algo que valga mucho la pena, especialmente considerando lo competido que es el mercado en estos momentos. Ahora, esto no quiere decir que este sea un mal juego, todo lo contrario, pero es probable que muchos lleguen a los créditos y, un par de días después, olviden por completo esta aventura.

    Uno más

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    Sin ser necesariamente malo, God of War: Sons of Sparta es una decepción. Mega Cat Studios cumple con los requerimientos básicos de este tipo de experiencia, pero en ningún momento desea ser más. La historia, pese a su repetición y terrible ritmo durante dos tercios de la aventura, logra presentarnos una cara de Kratos que probablemente no muchos conocen, y funciona como un puente entre dos generaciones, preparando a un nuevo grupo de fans para el regreso de la trilogía original. Aunque falla en múltiples aspectos, la temática del deber y la relación familiar entre los hermanos es algo que cualquiera puede apreciar.

    Visualmente, God of War: Sons of Sparta está por todos lados. El pixel art de los escenarios es fantástico, pero la combinación entre 3D y 2D con modelos genéricos para los protagonistas constantemente logra distraer al jugador. Afortunadamente, la presentación sonora es muy positiva, con espectaculares actuaciones de voz y un soundtrack que mezcla elementos de chiptune con instrumentos clásicos.

    Lamentablemente, el gameplay de God of War: Sons of Sparta es básico, y solo eso. El juego cumple como metroidvania en el sentido más básico del género. Es entretenido y mejora conforme avanzas en la aventura. Sin embargo, el sistema de combate y la personalización son extremadamente sencillos, y el título rara vez nos presenta con el suficiente reto para poner a prueba nuestras habilidades con el control. No es una experiencia mala, pero sí es una que se queda corta, especialmente hoy en día.  

    Sebastian Quiroz
    Sebastian Quiroz
    27 años. Editor en Atomix.vg. Consumidor de la cultura pop.
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