Review – Mario Tennis Fever

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    mario regresó a hacer ejercicio

    Este año es importante para la franquicia de Super Mario Bros., dado que no solo se estrenará la nueva película enfocada en el juego espacial más popular, sino que también habrá grandes estrenos de videojuegos. Entre las pruebas tenemos la nueva versión de Wonder, la siguiente aventura de Yoshi y, claro, los juegos deportivos no se iban a hacer esperar. Después de haber tenido un lanzamiento fallido por parte de Next Level Games con Mario Strikers: Battle League, la empresa Camelot toma el relevo con el deporte que quizá le gusta más a la gente si lo relacionamos con el plomero. El producto en cuestión es Mario Tennis Fever, el cual desde su primer anuncio nos prometió regresar la grandeza de la saga. No está de más decir que los títulos del gordito rojo tomando una raqueta han ido en declive desde hace ya bastantes años, pues no han sabido evolucionar de la forma correcta y, cuando apuestan por ello, los fans no adoptan dichas propuestas. Esta respuesta negativa ha llevado a que se tomen mucho tiempo de ausencia en crear más juegos de dicho estilo.

    Así es como algunos meses pasaron desde el anuncio en el último Nintendo Direct de 2025 y, de repente, llegó un nuevo tráiler, el cual nos explicaba todas las mecánicas, incluyendo las de las nuevas raquetas. Siendo un método bastante extraño para recordar a la gente que el título estaba a un mes de ser lanzado y que así muchos lo compren en el primer día. Esto nos lleva al día en que se está publicando el texto que lees ahora mismo, puesto que Nintendo nos ha seleccionado para probar el nuevo exclusivo de Switch 2 con algo de antelación. Y el objetivo es darles a conocer a ustedes si vale la pena o no hacerse con la copia, y es que casualmente en el mismo febrero se lanzan productos muy esperados como Resident Evil Requiem. Como en cada análisis, vamos a estar revisando básicamente cada aspecto que se pueda, empezando por la jugabilidad, si están innovando de alguna manera y si la rejugabilidad es satisfactoria. A eso podemos sumarle pequeños comentarios a la música y las cuestiones técnicas, ya que se necesita de un rendimiento decente para disfrutar algo de este estilo.

    Después de dejar claras las cosas, llegamos a la pregunta que siempre inicia mis artículos en concreto: ¿será posible que Mario Tennis Fever logre recuperar la reputación que hace años se esfumó? O tal vez, ¿solo es un juego que sale con la excusa del 40 aniversario del personaje de gorra? Todo eso se responderá en la nueva Atomix Review que traigo para ustedes hoy. Es momento de que tomemos nuestra raqueta, seleccionemos al personaje que consideremos el mejor de todos y nos lancemos a las canchas más alocadas del mundo virtual. Y es que cuando el Reino Champiñón inicia un torneo, no es algo común y corriente, sino una batalla en donde todos los ciudadanos son expertos en el deporte de agilidad y resistencia.

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    La fiebre por las raquetas

    Primero que nada, Mario Tennis Fever es un título que, como suena en el nombre, está enfocado en partidos del deporte en cuestión, solo que no es para nada realista, lo cual lo convierte en un juego muy divertido. Digamos que es tenis arcade, que se quiere enfocar en llamar la atención de todo tipo de usuarios, desde los hardcore hasta los casuales.

    Aquí podemos elegir a los diferentes personajes del Reino de los Hongos; pueden ir desde los básicos como Mario y Luigi hasta enemigos icónicos de la talla de Spike o los Goomba. Y aunque podría decirles que no importa la elección y todos son equilibrados, lo mejor sería tomar el que vaya con tu estilo de juego, ya sea el ágil o el de poder, dependiendo de la complexión de cada uno.

    Los controles del gameplay son bastante idénticos a los de entregas pasadas; realmente no hay mucho que mencionar, ya que contamos con golpes lentos, cargados, con curvas, con altura y más. Sin embargo, no le veo ninguna falla a este aspecto, ya que agregar nuevos golpes quizá lo tornaría complicado para el usuario común.

    Aunque algo que caracteriza a la serie es meter un tipo de gimmick para cada entrega nueva, aquí no hay excepciones, pues contamos con las denominadas raquetas Fever. Su característica especial es la de tener efectos interesantes en la cancha para afectar a los jugadores contrarios; son 30 diferentes, por lo que hay mucho espacio de experimentación.

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    Por ejemplo, tenemos la de fuego, la cual sirve para lanzar algunas llamas a los rivales, hacer que se quemen y así tener mayor probabilidad de anotarles un punto; incluso hay de hielo para volver resbaladizo el piso. Lo mejor es que los efectos no son tan duraderos, por lo que lanzar varios golpes Fever no se convierte en un caos y es tan divertido como los ítems de Mario Kart.

    Algo que también me pareció adecuado es que se puede ajustar el número de puntos a meter, así que los partidos pueden ser muy cortos para pasarla bien o largos para los más clavados en el juego. Y es que en juegos anteriores, si bien se podía modificar la duración, era mucho más largo y podía llegar a aburrir a ciertos jugadores.

    De igual manera, en los diferentes modos de juego se puede elegir un número definido de raquetas Fever, mismas que se pueden cambiar después de anotar un punto o hacer cambio de lado. Esto dará oportunidad a los jugadores de usar todas estas herramientas. Aunque, para los más puristas, se puede optar por quitar los poderes, lo cual en mi opinión le quita el chiste, pues no es un juego competitivo.

    No está de más mencionar que tanto los personajes como los escenarios no estarán desbloqueados en su totalidad con tan solo empezar el juego, sino que, al estilo de la vieja escuela, hay que irlos obteniendo. La verdad, no es complicado completar la tarea; solo hay que jugar mucho y con el tiempo el roster estará lleno.

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    Ganar un torneo, subir torres o convertirse en bebés

    Pasamos a los modos de juego de Mario Tennis Fever, los cuales son bastante diversos. Para empezar, está el de Torneo, donde podemos participar para ganar tres copas diferentes. Estas van escalando de dificultad conforme avancemos, y se puede optar por conseguir el trofeo de manera individual o en dobles, ya sea acompañados del CPU u otro jugador humano.

    Después están las torres de los retos, las cuales cuentan con 10 pisos de desafíos diferentes, que en algunas ocasiones no solo implican ganar el partido, sino cumplir con alguna misión dentro de la cancha. Estas también van subiendo el nivel de desafío conforme avanzamos. En este caso, si perdemos tres vidas, volveremos a empezar desde la primera posición.

    El modo siguiente es el de partidos especiales, el cual se pone bastante interesante, ya que debemos disputar sesiones con características inusuales en la cancha, donde es posible ganar metiendo la pelota en los aros, jugando en un tablero de pinball, cambiando constantemente de raquetas o hasta coleccionando semillas maravilla. Incluso podemos cambiar el tipo de bola por cuestiones de comodidad.

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    Otra de las opciones a elegir es la clásica de toda la vida: el juego libre, en el que se pueden probar partidos sencillos para pasar el rato con la familia y amigos; esto va desde uno a cuatro jugadores. Las reglas se pueden seleccionar al gusto personal, con el número de raquetas, como ya mencioné párrafos arriba, así como la duración corta o larga de los enfrentamientos.

    Ahora llegamos al modo que quizá genere más interés: el de historia, donde por cuestiones del destino los personajes principales son convertidos en bebés y la misión es recuperar las misiones originales. Tiene esa esencia de las entregas RPG de la serie que llegaron a Game Boy hace muchos años, pero tal vez es demasiado corta: tres o cuatro horas, para ser más precisos.

    En la campaña empezamos conociendo los básicos del tenis en una academia que manejan los Toad, y ahí podemos probar algunos minijuegos que son entretenidos. Más adelante, los personajes se gradúan y ahora emprenden el viaje real, afrontando retos como jefes, pequeñas mazmorras y poco más.

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    El modo también posee elementos como subir de nivel, pero como ya mencioné, puede ser corto; incluso se queda atrás de la entrega de Game Boy Advance si hablamos de horas de juego. Eso sí, su propuesta tiene ambición, y sería un gusto si algún día se deciden enteramente a crear un juego enfocado en este estilo, sin pensar realmente en el multijugador.

    Para terminar en cuanto a modos de juego, está el realista, en el que al puro estilo de Nintendo Wii debemos tomar un Joy-Con como si fuese una raqueta para golpear la pelota como si tuviésemos nuestra propia raqueta en mano. Es divertido durante los primeros minutos de juego, pero después muchos vamos a querer volver a los controles convencionales.

    Antes de pasar a la siguiente sección de la reseña, no debo dejar pasar comentar sobre el multijugador en línea, en el que es posible buscar partidas abiertas, por ID o directamente invitar a amigos. Hay partidos amistosos o por clasificación, donde en este último hay que ir subiendo de rango para enfrentar a los usuarios más destacados del mundo.

    Asimismo, hay manera de jugar de forma local con otro usuario que tenga su Switch 2 cerca del nuestro; inclusive se implementó el GameShare, con el que compartimos nuestro juego sirviendo como host. Al igual que con otros juegos, un Switch original se puede conectar a nosotros para experimentar los frenéticos partidos.

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    Gráficos aceptables y música digna de la franquicia

    Pasando al apartado gráfico de Mario Tennis Fever, tenemos un resultado que, si bien no es el salto gigante a la siguiente generación, podemos decir que es decente, lo que habría de esperarse en la saga Mario. Y es que, como siempre, la estética es caricaturesca, no se le debe exigir demasiado y, si les soy sincero, no hay necesidad de hacer grandes cambios.

    De hecho, donde se destaca más es en las cinemáticas, como la de introducción o las del modo historia, llegando a un punto en el que la animación fácilmente puede pasar como la de una película de Pixar. Se nota que el poder de Switch 2 favorece a los personajes, los cuales tienen más expresiones que nunca, de calidad destacable, como sucedió con Luigi’s Mansion 3.

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    En cuanto al rendimiento, es bastante fluido, lo cual tiene lógica para el tipo de juego que estamos probando, y es que para tener movimientos más espectaculares era necesario contar con los 60 FPS. Esta característica se ve complementada con una resolución que llega hasta los 4K en dock y 1080p en portátil, explotando la bella pantalla de Switch 2.

    Cambiando al área de sonido, tenemos un soundtrack que suena en la línea de la franquicia, es decir, con temas que parecen de un JRPG épico, pero en partidos de tenis para toda la familia. La razón de que esa esencia no se pierda es el regreso del compositor de la franquicia, quien hasta el día de hoy no ha faltado a una sola entrega con su música.

    Terminando con esta sección, debo hablar sobre los efectos sonoros y las voces de los personajes, ya que aquí se puede escuchar de forma más clara a los nuevos actores, sobre todo a quien le presta frases a Mario y Luigi, un trabajo al que claramente hay que acostumbrarse. Llama la atención que ahora aparece la flor parlante, y sorprende que haya opción de escucharlo en español de Latinoamérica.

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    Muy divertido, pero no es la evolución de la serie

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    En conclusión, Mario Tennis Fever es un título que se siente con el alma de las entregas pasadas, ya que siempre divierte tener una partida con amigos, y más si no se siguen las reglas establecidas del deporte. Reunirse con tres personas más y disputar las jugadas más locas definitivamente nunca está de sobra.

    Cuenta con varios modos de juego interesantes, como el de partidos especiales, subir las torres y las clásicas copas en individual o dobles, lo cual proporciona mucha jugabilidad. El único problema, creo, es el modo historia, pues molesta que cuente con potencial para ser más longevo y justo cuando llega al punto cúspide, se termina.

    Si eres fanático de la franquicia del plomero con raquetas, debo decirte que lo vas a pasar muy bien, algo similar a lo que ocurrió con Aces hace algunos años en el Switch original. Es el juego ideal para tener reuniones con allegados, pero pagarlo al precio de un AAA es de pensarse, porque sí, su cifra es de $70 dólares.

    Aunque no se trata de la evolución de la saga, es gratificante saber que al menos conserva el factor de diversión que nos ha cautivado desde la era de Nintendo 64 y Game Boy Color. Al menos no fue un desastre como la entrega de Wii U, así que agradezco a Camelot por meter su mayor esfuerzo en este juego.

    Mario Tennis Fever se lanza el 12 de febrero solo para Switch 2.

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    AldoLawson
    AldoLawson
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