PLATAFORMA
PC, PS5, XBOX SERIES X, XBOX SERIES S, SWITCH, SWITCH 2,
PLATAFORMA RESEÑADA
SWITCH 2,
DESARROLLADOR
HexaDrive
PUBLISHER
Square Enix
FECHA DE SALIDA
05/02/2026

El legado de Dragon Quest VII
Dragon Quest es una de las series de videojuegos más importantes en la historia del medio, pero una que no ha sido tan popular en occidente. Si bien es cierto que el trabajo de Yūji Horii, Akira Toriyama, Koichi Sugiyama y cientos de desarrolladores más ha sido aclamado desde su primer lanzaminento, parece que el público fuera del país del Sol Naciente rara vez ha expresado su interés, o al menos no al nivel que sus creadores seguramente desean. Sin embargo, Square Enix ha pasado casi dos décadas tratando de remediar esto por medio de remakes. Desde el DS, pasando por el 3DS, hasta la generación actual, casi todas las entregas han gozado de una segunda oportunidad, pero hay casos en donde esto no es suficiente, y en lugar de tirar la toalla, la compañía japonesa tiene pensado intentarlo cuántas veces sea necesario, algo que Dragon Quest VII Reimagined deja claro.
En el año 2000, Enix nos entregó Dragon Quest VII, juego del original PlayStation que, pese a llegar al mercado de Japón meses después del lanzamiento del PlayStation 2, logró convertirse en uno de los mayores éxitos de la serie en esta región. Lamentablemente, la historia no se repitió cuando fue el turno de llevar este título a occidente. Sin embargo, este no fue su fin, ya que en el 2013, los usuarios del Nintendo 3DS recibieron un remake que abarcó algunas de las quejas más comunes entre la comunidad. Desgraciadamente, la historia se repitió, y esta versión tampoco tuvo la recepción comercial esperada fuera de su país de origen. Afortunadamente, Square Enix no se dio por vencido con esta entrega, y es que hace tiempo anunciaron Dragon Quest VII Reimagined, versión con la cual esperan posicionar esta aventura dentro de las favoritas de una nueva generación.
Pese a todo el cariño que muchos tienen por Dragon Quest VII, el título se ha vuelto infame por tener una duración de 100 horas y un ritmo poco amigable. De esta forma, Square Enix aprovechó este segundo remake, no solo para darle una actualización visual y sonora a la experiencia, sino para remediar algunos de los problemas que la comunidad ha externado por años. De esta forma, Dragon Quest VII Reimagined llega en un momento importante para la serie, y deja en claro que los dueños de la propiedad aún no están listos para dejar de mirar al pasado. ¿Qué cambios realiza el juego en comparación con la entrega original? ¿Esta es la versión definitiva de Dragon Quest VII? Conoce las respuestas a estas y más interrogantes en nuestra Atomix Review.
MIrada al pasado
La serie de Dragon Quest siempre se ha caracterizado por tener una narrativa episódica. Si bien es cierto que cada entrega tiene una trama principal, el enfoque de estos títulos usualmente está en las pequeñas viñetas, las cuales ofrecen sus propias historias con un principio, desarrollo y desenlace tradicional. Esto es parte del ADN de la franquicia, y algo que Dragon Quest VII tomó como punto de partida para ofrecer una estructura enfocada en los viajes en el tiempo. De esta forma, el remake conserva este elemento, pero toma la libertad necesaria para cambiar, reducir o eliminar ciertos segmentos para ofrecer una aventura con un mejor ritmo en comparación con sus dos versiones previas.
Nuestro viaje comienza en la pequeña isla de Estard, el único bastión de la civilización humana. Convencidos de que hay un mundo sin explorar más allá de las costas de su pueblo, el Héroe, nuestro protagonista, Kiefer, el intrépido príncipe del reino, y Maribel, una altanera jovenzuela, se dan a la tarea de descubrir los misterios de su nación. Esto los lleva a un antiguo santuario que los transporta al pasado, descubriendo que su mundo antes estaba lleno de diferentes pueblos que sufrieron alguna catástrofe. Con un objetivo claro, nuestros héroes comienzan una extensa aventura para arreglar todos los desastres posibles, y así arruinar los planes del Demon Lord en turno.
Es una premisa bastante sencilla y, en el marco general de las cosas, dos tercios de la aventura se reducen a visitar diferentes pueblos y solucionar algún problema, proceso que se repite durante, aproximadamente, 50 horas. Dragon Quest VII brilla al momento de ofrecer pequeñas viñetas contenidas que nos introducen a un elenco único, cada uno con dilemas carismáticos que, más que avanzar la trama principal, se sienten como capítulos en una serie de televisión. Es una aproximación que lleva los conceptos que vimos desde la tercera entrega al máximo, y el resultado es, por lo general, muy positivo.
En uno de estos episodios tendrás que viajar a un pueblo en donde sus habitantes han sido convertidos en piedra, y el objetivo es simplemente darle soporte emocional a un anciano para que logre aceptar que su vida ha desaparecido. Hay un caso en donde tenemos que evitar que un grupo de monstruos destruyan una comunidad. No hay dos casos similares, y el juego hace un fantástico trabajo al crear momentos memorables que aprovechan de gran forma su estructura. Incluso el elemento de viajes en el tiempo es usado de gran forma, ya que hay secciones en donde el verdadero problema no es la destrucción del pasado, sino la forma en la que los habitantes de cierta región actúan en el presente.
Como ya lo mencioné, dos tercios del juego son aventuras episódicas en donde el elenco principal no tiene un gran peso. Claro, el Héroe, Kiefer, Maribel, Ruff, Aishe, y Sir Mervyn ayudan en todo lo posible, ya sea con sus puños o con algún tipo de apoyo emocional, pero ninguno experimenta algún tipo de crecimiento. Afortunadamente, cada miembro del equipo tiene una personalidad muy marcada que logra ofrecer una alternativa ante la falta de una evolución o arco tradicional. Kiefer, por ejemplo, es el amigo que todos deseamos tener. Su actitud es algo torpe y sus acciones son el resultado de sus impulsos, pero tiene un corazón de oro y siempre está buscando su lugar en el mundo. Maribel, por su parte, tiene una enorme boca que rara vez mantiene cerrada, y siempre está dispuesta a decir la verdad, sin importar qué tan dura pueda ser escucharla.
Dragon Quest VII nos presenta con un gran elenco principal que, pese a no tener mucho espacio para brillar durante la mayoría de la aventura, es capaz de resaltar gracias a sus fuertes personalidades. Cuando llega el último acto de la historia, el formato episódico pierde el protagonismo, y el juego nos ofrece una estructura más tradicional, la cual es mucho más fuerte gracias a todas las conexiones que logramos a lo largo del viaje. Esto permite que los protagonistas logren sobresalir más, incluso si ninguno experimenta un cambio importante, más allá de Kiefer.
Aquí es donde el remake entra en acción. Debido a su fama de ser un juego de 100 horas, tener un inicio muy lento y un ritmo cuestionable, Square Enix se ha dado a la tarea de remediar los problemas de la comunidad, tanto en la versión de 3DS como en este nuevo lanzamiento. Dragon Quest VII Reimagined le rinde honor a su nombre, y se encarga de reimaginar esta aventura. Si bien la trama general se mantiene intacta, este título realiza múltiples cambios a la estructura de los eventos, elimina capítulos, reorganiza eventos para que ciertos sucesos ocurran antes o después, e implementa diferentes ayudas para hacer que el viaje no sea tan pesado.
El juego trata de complacer a todos. Por un lado, la historia ha pasado de tomar 100 horas, a casi 60. Algunas islas ahora son completamente opcionales. El inicio es mucho más rápido, sustituyendo los puzzles por tareas mundanas. Zoom, habilidad que nos permite hacer fast travel, está disponible desde el principio, por lo que ya no hay necesidad de hacer varios viajes a cierta locación. Por si fuera poco, los enfrentamientos random han desaparecido y los escenarios son más pequeños, lo cual permite que puedas avanzar más rápido. Es un trabajo similar a lo que vimos el año pasado con Dragon Quest I & II HD-2D Remake, en donde la paja es eliminada, solo que en esta ocasión este tiempo es utilizado para llevar al jugador a su siguiente parada tan pronto como sea posible.
A la par, el juego nos presenta un par de momentos completamente nuevos. No hay algo tan sustancial, pero las escenas adicionales ayudan a que ciertos puntos sean más concisos y el jugador tenga un mejor entendimiento de los personajes y sus dilemas. Es una reimaginación completa, perfecta para todo tipo de jugadores. Aquellos que nunca han experimentado Dragon Quest VII podrán disfrutar de una gran experiencia, con múltiples ayudas y sin la paja que caracteriza a los JRPG de hace un cuarto de siglo. Por su parte, los veteranos se sorprenderán con los cambios, y la reestructuración de los eventos mantendrá a más de uno al filo del asiento.
Dragon Quest VII Reimagined trata de cumplirle a todos, y ser la experiencia que muchos siempre han deseado, y si bien esto se logra al eliminar parte de la identidad del título original, es incuestionable que el resultado final es ameno. Los cambios estructurales logran que este título esté en línea con entregas contemporáneas, como Dragon Quest XI y los remakes de la trilogía de Erdrick, y esto lo hace más accesible para todos. El resultado final es una gran aventura que cada jugador debe de completar a su propio ritmo, disfrutando de cada capítulo y apreciando la forma en la que los protagonistas interactúan con un mundo que está creciendo en tiempo real para ellos y nosotros.
Maqueta en movimiento
Visualmente hablando, Dragon Quest siempre ha gozado de una identidad muy marcada, esto apoyado por los fantásticos diseños de personajes y monstruos a cargo de Akira Toriyama. En este sentido, la séptima entrega tuvo la complicada tarea de trasladar esto al 3D por primera vez en la serie, y el resultado original fue espectacular. De esta forma, Dragon Quest VII Reimagined tenía que ir un paso más allá y, para la fortuna de todos, los desarrolladores optaron por una dirección artística inspirada en dioramas, algo que no solo le da nueva vida a este mundo, sino que es capaz de mantener intacto lo mágico que es mover la cámara.
Inmediatamente, Dragon Quest VII Reimagined logra sobresalir gracias a su impresionante dirección de arte. Cada uno de los pueblos y calabozos han recibido una atención al detalle impresionante. El remake no solo recrea los escenarios que muchos recuerdan, sino que les otorga nueva vida. El estilo de diorama funciona a la perfección para darnos la ilusión de que estamos recorriendo un mundo sacado directamente de un cuento de hadas, esto sin dejar de lado la personalidad que la entrega original nos presentó en su momento. Esto no solo se puede apreciar en cada edificio, árbol, caja y adorno, sino que es algo que también se puede notar en el diseño de personajes.
El Héroe, Kiefer, Maribel y el resto del elenco principal y secundario luce espectacular. Los desarrolladores claramente supieron cómo trasladar los diseños originales de Toriyama a este nuevo estilo visual. Al igual que los pueblos, todos los personajes mantienen sus rasgos característicos, y el remake se encarga de agregar detalles adicionales que no solo van con su personalidad, sino que nos dan la ilusión de que estamos jugando con figuras de acción o plastilina. Esto es algo que también se puede ver fácilmente en el mundo, ya que los colores y la textura de los objetos, como el océano, venden muy bien la idea de que cada locación vive en una enorme maqueta que fue creada usando materiales que podríamos encontrar en una pintura estilo óleo.
Aunque el juego luce fantástico en tiempo real, con una vista aérea que da la idea de que estamos jugando con figuras de acción, las cinemáticas son las verdaderas estrellas. Si bien estos momentos son contados, cada uno de los eventos más importantes recibe la atención necesaria para darle a estos segmentos la relevancia requerida. Aquí logran destacar las animaciones faciales que, pese a ser algo limitadas, son capaces de transmitir de forma efectiva los sentimientos de cada personaje.
Por último, es imposible no destacar la cámara. Aunque esto puede sonar como algo sin un verdadero peso, el remake logra recapturar la magia que la entrega original nos presentó en su momento. En el 2000, tener diferentes perspectivas de un escenario ya no era algo tan nuevo, pero los desarrolladores lograron que esta acción se sintiera como una revolución, esto al implementar una perspectiva isométrica en donde en cada esquina hay algo especial por descubrir. El remake, por su parte, nos ofrece una mayor libertad al proporcionar una cámara que podemos controlar libremente en pueblos y el mundo, con una notable limitación en calabozos. La misma sensación que los jugadores experimentaron hace 26 años sigue presente, permitiendo que el usuario logre apreciar de mejor forma el diseño de cada locación, con todo y los secretos que salen a la luz al cambiar de orientación.
El único detalle en donde Reimagined es inferior al remake de 3DS, es el hecho de que los protagonistas mantienen su vestimenta normal, en lugar de cambiar su estilo dependiendo de la vocación, o trabajo, que tengan. Fuera de este punto, este nuevo título es la experiencia visual definitiva de Dragon Quest VII. Cada uno de los escenarios es impresionante, con una gran atención al detalle, y un diseño que nos da la ilusión de estar frente a una pintura. El uso de cámara es sensacional, y las cinemáticas elevan de forma sustancial cada uno de los momentos más importantes de la historia. Dragon Quest VII Reimagined logra diferenciarse de otros remakes de la serie, y esta bien podría ser la dirección que Square Enix tome con futuros proyectos similares.
Simplemente, impresionante
Al igual que su presentación visual, el apartado sonoro en Dragon Quest VII Reimagined toma todo lo que funcionó en la entrega original, y moderniza cada aspecto posible para entregarnos la versión definitiva de esta aventura. Aquí no solo encontramos versiones orquestadas del trabajo de Koichi Sugiyama, sino que también se ha incluido un extenso trabajo de voces que logran darle una mayor personalidad a la experiencia en general. Esta es una sección impecable que todos los fans pueden apreciar.
Debido a sus limitaciones, la versión de PlayStation de Dragon Quest VII no contaba con un soundtrack que le rindiera honor al trabajo de Sugiyama. Afortunadamente, esto es algo que fue redimido en el 3DS, y ahora Reimagined nos sigue ofreciendo un apartado de primera, en donde cada una de las canciones logra transmitir un sentimiento único. Desde los lúgubres calabozos, en donde el arpa funciona como una luz que guía al jugador, pasando por castillos, los cuales utilizan violines y tubas para dejar en claro lo imponentes que son los reinos, hasta los campos de batalla, en donde el acelerado ritmo de las flautas motiva al jugador a vencer a todos sus rivales.
Dragon Quest VII tal vez no sea el trabajo más reconocido de la serie, pero sí es uno de los mejores, y Reimagined se encarga de que cada una de las composiciones tengan la atención que se merecen. Lo mejor de todo, es que nunca te vas a cansar de escuchar estas tonadas, sin importar cuánto tiempo lleves en algún calabozo o pueblo. Mi tema favorito es World of the Strong, el cual es usado en las batallas contra jefes, ya que logra mantener un buen balance entre el gran reto que representan estos enemigos, y lo ridículos que pueden llegar a verse algunos oponentes.
Más allá de esto, Dragon Quest VII Reimagined sobresale al ofrecernos actuaciones de voz. Las escenas más importantes del juego tienen a algún actor encargado de los papeles principales y secundarios necesarios. En este sentido, el título sigue el trabajo de localización occidental clásico, en donde cada pueblo es tratado como una región del mundo real, por lo que podemos pasar de una zona en donde todos hablan como si fueran alemanes, a otra en donde el acento francés es exagerado a más no poder. Aunque esto puede sonar ofensivo para algunos, el título toma una aproximación sincera, y juega con los clichés que todos conocemos.
En lo que respecta al elenco principal, Roly Botha y Becky Wright destacan como Kiefer y Maribel. Cada uno de estos actores logra encapsular a la perfección sus roles. El Príncipe de Estard tiene un aura de realeza, pero con un tono juvenil que logra ser honesto. Por su parte, la hija del alcalde de Pilchard Bay tiene un acento británico que funciona a la perfección con su actitud altanera, pero que esconde bondad y delicadeza que solo sale a la luz en momentos muy específicos. Es algo sensacional que eleva de forma sustancial cada escena posible.
Sin embargo, Dragon Quest VII Reimagined tiene dos detalles a considerar en este apartado. Por un lado, el balance de volumen varía constantemente, lo cual significa que hay escenas en donde las voces son ahogadas por la música, y hay momentos en donde la intensidad de algún actor cambia dentro de la misma frase, lo cual es algo muy extraño. De igual forma, el remake es inconsistente en su uso de voces, por lo que aún hay muchos momentos en donde es necesario leer, y es una lástima que nada del contenido opcional tenga esta atención.
Más allá de estos detalles, la experiencia sonora en Dragon Quest VII Reimagined es de primer nivel. El trabajo de Sugiyama tiene el respeto que se merece y las voces elevan cada escena en las que aparecen. Similar a otros casos, estamos ante un apartado que todos los fans pueden apreciar, y es una de las razones por las cuales este remake vale tanto la pena.
La identidad del remake
Dragon Quest VII Reimagined le rinde honor a su nombre. Más que un remake, este título es una reimaginación del clásico de PlayStation. Esto significa que, si bien hay múltiples mejoras de calidad de vida, también hay una serie de cambios que, para bien y para mal, ofrecen una nueva experiencia para todos los jugadores. Claro, la estructura de la aventura sigue presente, con todo y sus sistemas originales, pero esta entrega ha realizado una serie de cambios, reorganiza varios aspectos y agrega ciertos elementos con el objetivo de que la aventura principal tenga un mejor ritmo.
Pese al paso de los años, Dragon Quest aún mantiene un sistema de combate por turnos. La séptima entrega no cambió esto, y el remake conserva esta experiencia. Sin embargo, el juego nos presenta una serie de cambios que hacen más ameno este viaje. Notablemente, ya no hay encuentros random, por lo que ahora el jugador dicta exactamente cuándo entrar en combate. De igual forma, el título tiene múltiples opciones de dificultad para que la progresión sea tan sencilla o complicada como uno lo desee, algo que funciona de gran forma con el sistema de vocaciones.
En lugar de tener clases definidas, Dragon Quest VII tiene un sistema de trabajos, o vacaciones como se le conoce en esta entrega. Aquí, cada uno de los miembros del equipo tiene acceso a diferentes clases que les dan un rol, como mago o caballero. Lo interesante, es que el título obliga al jugador a dominar ciertos labores antes de desbloquear los más poderosos, los cuales no solo tienen habilidades espaciales, sino que ofrecen mejores estadísticas. En la entrega original, solo era posible elegir uno a la vez, pero el remake duplica esto.
Dragon Quest VII Reimagined introduce la oportunidad de tener dos vocaciones en todo momento. Este es un cambio muy importante, ya que le da a los jugadores la oportunidad de tener más opciones de ataque y defensa a su disposición y, por si fuera poco, crear una combinación bastante interesante de estadísticas. De esta forma, no solo puedes tener un mago que puede atacar con golpes físicos, sino que también tiene la defensa o velocidad necesaria para realizar ciertas acciones. En lugar de ser un caos, el remake logra un gran balance al modificar cómo es que ciertas vocaciones funcionan, lo cual te permite crear un equipo tan balanceado o roto como lo desees. Esto también le da la oportunidad a ciertos trabajos, como Jester, y a rasgos, como Charm, de ser muy útiles en ciertos casos.
Lo mejor de todo, es que el remake introduce un ítem que permite cambiar de vocación en cualquier lugar y momento deseado, por lo que puedes experimentar rápidamente con cada combinación posible. Esto también va de la mano con la nueva mecánica de Let Loose, un comando único para cada clase, el cual da acceso a movimientos especiales. Esta función va más allá de simples ataques devastadores, sino que proporciona más opciones para el combate. El mago, por ejemplo, puede lanzar dos ataques mágicos seguidos, mientras que el caballero protege a todos aquellos que tienen poca vida.
La mecánica de Let Loose no solo está muy bien balanceada, ya que nunca sientes que puedes vencer a un jefe en cuestión de segundos con estas habilidades, sino que también le dan utilidad a las vocaciones iniciales. Al elegir dos clases, puedes tener un trabajo principal para hacer daño o curar, y otro con el cual solo uses los movimientos únicos. Divide, por ejemplo, te permite hacer tres ataques físicos de forma instantánea, algo que puedes combinar con Sword Dance, el cual realiza varias estocadas, para así lanzar 20 golpes en un turno.
El sistema de Let Loose, la opción de tener dos vocaciones en todo momento, el hecho de que no hay encuentros aleatorios y todas las opciones de dificultad hacen que el combate en Dragon Quest VII Reimagined sea espectacular. Claro, las bases que ya todos conocemos siguen intactas, pero ahora los enfrentamientos tienen una mayor complejidad que constantemente te incita a experimentar con todo lo que tienes a tu disposición, con los jefes funcionando como barreras que ponen a prueba todo lo que has aprendido.
Más allá del sistema de combate, Dragon Quest VII Reimagined también tiene una serie de mejoras de calidad de vida que hacen que la experiencia sea más rápida. Para comenzar, tienes acceso a Zoom desde el inicio, lo cual elimina el backtracking. Los escenarios son más pequeños, por lo que es imposible perderse. El mapa ahora te indica en dónde hay tabletas para avanzar con la historia, y el menú nos ofrece una gran guía para encontrar coleccionables. El remake no quiere que pierdas un solo segundo o que revises un video en YouTube, sino que te da todas las opciones necesarias para que avances sin detenerte a pensar.
Sin embargo, esto no quiere decir que todos los cambios son positivos. Parte de la identidad de Dragon Quest VII se encuentra en su diseño de calabozos. Estos no son simples laberintos en donde hay cientos de monstruos, sino que muchos de estos escenarios son cajas de acertijos, en donde tienes que resolver múltiples problemas para avanzar. Claro, esto es uno de los factores por los cuales la entrega original dura 100 horas, pero es parte de lo que hace especial a Dragon Quest VII. El remake, lamentablemente, tira esto por la borda.
Dragon Quest VII Reimagined elimina o reduce de forma sustancial todos sus acertijos. Lo que en la entrega original eran cuartos interconectados con problemas que evolucionan constantemente, ahora son simples habitaciones que te piden presionar un interruptor o interactuar con cierto elemento solo una vez. Es muy decepcionante que uno de los elementos que marcaron al título del año 2000 no esté presente aquí. Esto significa que los calabozos solamente están enfocados al combate, y los pequeños problemas son algo que un niño de cinco años puede solucionar sin siquiera pensar.
A la par, el remake ha eliminado varias secciones del juego original, dejando de lado áreas como The Haven y Monster Meadows. De igual forma, la simplificación de la historia en ciertas partes ocasiona que el jugador no logre conectar de forma efectiva con los pueblos y personajes que aquí encontramos. Entiendo que dar múltiples vueltas es cansado, pero esto crea una relación directa entre el usuario y el mundo, algo que aún sucede en esta versión, pero no con el mismo impacto. Claro, hay cambios positivos, como el hecho de que la introducción de Aishe sucede mucho antes, pero hay momentos en donde parece que HexaDrive cortó contenido solo para reducir las horas de juego, sin importarles las consecuencias temáticas.
Sin embargo, es imposible no ignorar todo lo bueno que hace este juego. Dragon Quest VII Reimagined sigue siendo una experiencia de primer nivel. Los cambios al sistema de combate, la opción de tener dos vocaciones, y la mecánica de Let Loose hacen que cada enfrentamiento sea extremadamente divertido, y la personalización siempre está presente. Las opciones de progresión y ayudas logran acercar esta aventura a un nuevo público, y algunas de las reestructuraciones funcionan de maravilla para evitar que los usuarios se pierdan.
Es cierto que Dragon Quest VII Reimagined hace muchas cosas bien, pero en su búsqueda de ser una experiencia más accesible, tratando de escapar del notorio legado de la versión original, elimina parte de lo que hizo especial al título del año 2000. No es el fin del mundo, ya que, al final del día, el remake sigue siendo muy divertido y los nuevos jugadores podrán disfrutar de un título más conciso, incluso si no están al tanto de todo lo que han perdido.
Reimaginación

Dragon Quest VII Reimagined le da nueva vida a una de las entregas clásicas de la serie. El remake conserva mucho de los elementos originales, expande otros y agrega contenido nuevo, todo esto mientras nos ofrece una presentación visual y sonora mejorada, así como un sistema de combate entretenido de principio a fin. La historia conserva su estructura episódica, en donde el enfoque no está tanto en vencer al Demon Lord, sino en las pequeñas aventuras que encontramos a lo largo de este mundo, cada una con ideas interesantes y momentos carismáticos.
La presentación visual es simplemente fenomenal. La dirección de arte no solo toma como punto de partida los dioramas, sino que también nos presenta un estilo similar a una pintura al óleo. Los escenarios y los diseños de los personajes logran beneficiarse de este cambio, al transformarse en figuras de colección que protagonizan cuentos que todos podemos disfrutar. La música, por su parte, es espectacular de principio a fin, con una orquesta que le rinde honor al trabajo de Koichi Sugiyama. Aunque el uso de voces es algo inconsistente, cada uno de los actores hace un fantástico trabajo, dándole nueva vida a los héroes y villanos que muchos conocen.
El sistema de combate y vocaciones fue retrabajado de forma sustancial, creando una nueva mecánica, ofreciendo dos clases al mismo tiempo, y el resultado es positivo. Cada enfrentamiento es entretenido, y el juego nos proporciona la suficiente libertad para que cada usuario sea capaz de experimentar con todas las opciones presentes. Por si fuera poco, las ayudas de progresión permiten que todos puedan disfrutar de la aventura a su propio ritmo y con la dificultad que deseen. Sin embargo, parte de la identidad de Dragon Quest VII desaparece al eliminar contenido y dejar de lado a los acertijos.
Al final del día, Dragon Quest VII Reimagined es una gran experiencia. HexaDrive nos ha entregado un remake que todos los fans del género y la serie pueden disfrutar. Algunos de los cambios hacen que el título sea más ameno, con un mejor ritmo y una estructura que va directo al punto. Sin embargo, también es cierto que algunas de estas decisiones eliminan parte de la identidad de Dragon Quest VII. Lo interesante, es que aquellos que se adentren a este mundo por primera vez, tal vez ni siquiera se den cuenta de esto.

































































