PLATAFORMA
PC, PS5,
PLATAFORMA RESEÑADA
PS5,
DESARROLLADOR
Team Ninja
PUBLISHER
Koei Tecmo
FECHA DE SALIDA
06/02/2026

LA DEUDA PENDIENTE DE TEAM NINJA
La saga Nioh nació con la intención de combinar la acción frenética característica de Team Ninja, conocida por títulos como Ninja Gaiden, con la filosofía desafiante de los juegos tipo Dark Souls, todo ello ambientado en el Japón feudal y con una identidad histórica y fantasiosa propia. El primer Nioh se lanzó en 2017 para PlayStation 4 tras un largo desarrollo y presentó como protagonista a William Adams, un marino inglés convertido en samurái. El dominio del Ki Pulse, una recarga de energía bien sincronizada tras los ataques resultaba fundamental para sobrevivir. Esta mecánica, sumada a la amplia variedad de armas y a la presencia de espíritus guardianes con habilidades especiales, otorgó a Nioh una profundidad de combate poco común. Además, el juego adoptó un enfoque loot-based, con abundante equipo de distintas rarezas.
Aunque su narrativa fue criticada por ser confusa y poco desarrollada, Nioh recibió elogios por su atmósfera y exigente jugabilidad, logrando vender alrededor de tres millones de copias y consolidando a la franquicia. En 2020 llegó Nioh 2, una precuela ambientada décadas antes, que permitió crear un protagonista propio y añadió nuevas mecánicas como la transformación yōkai y los núcleos de alma, un amplio arsenal de armas, mayor variedad de enemigos y un cooperativo ampliado. Nioh 3 ha llegado para construir sobre ese cimiento, intentando sorprender con novedades importantes como viajes temporales, sistema dual Samurái/Ninja, niveles abiertos y una dificultad ligeramente más accesible.

EL ESPERADO CIERRE DE LA TRILOGÍA
La trama de Nioh 3 retoma la línea temporal principal después del primer Nioh. Específicamente, la historia inicia en el año 1622, ya entrado el período Edo temprano (unos 19 años después de la batalla de Sekigahara y la fundación del shogunato Tokugawa). El protagonista es Tokugawa Takechiyo, nieto del gran shōgun Tokugawa Ieyasu. Takechiyo, a quien el jugador puede personalizar en género y aspecto como en Nioh 2, se encuentra a punto de ser nombrado oficialmente próximo shōgun, sin embargo, durante la ceremonia de investidura en el Castillo Edo ocurre una tragedia sobrenatural: el hermano menor de Takechiyo, Tokugawa Kunimatsu, consumido por la envidia y la ambición, pacta con fuerzas oscuras y desencadena un ataque de un ejército de yōkai contra el castillo Superado por la situación, al borde de la derrota, Takechiyo despierta un poder latente otorgado por su espíritu guardián, “Kusanagi”, que misteriosamente le permite trascender el tiempo con la intención de viajar al pasado buscando cambiar el destino, detener la conspiración de Kunimatsu antes de que suceda y salvar el futuro de Japón.

Así arranca una aventura épica a través de múltiples eras históricas, una especie de odisea temporal en la que Takechiyo tendrá que aliarse con héroes legendarios y enfrentar a villanos de distintas épocas para deshacer la noche de terror causada por su hermano. A lo largo del juego, la historia se divide en cuatro grandes capítulos, cada uno ambientado en una cronología distinta a la inicial de 1622. Estas épocas son: 1) La era Sengoku (finales del siglo XVI), época de los grandes señores feudales en guerra; 2) La era Heian (c. siglo IX-XII), período clásico de la historia japonesa, cuna de muchas leyendas; 3) La fase tardía Bakumatsu (mediados del siglo XIX), los últimos años del shogunato Tokugawa previos a la Restauración Meiji y; 4) la era Edo inicial, ya mencionada, que actúa como punto de partida y a la cual la historia regresa para su desenlace final.

Esta amplia gama de personajes otorga a Nioh 3 un marcado tono de crossover histórico. Para los aficionados a la historia japonesa y a la propia serie Nioh, resulta emocionante ver reunidos a tantos personajes de distintas épocas en una sola narrativa. Cada era visitada sirve de homenaje a ciertos mitos y eventos. Por ejemplo, en Heian se podrán abordar leyendas de yōkai antiguos; en Sengoku, guerras civiles famosas; en Bakumatsu, la tensión entre samuráis y modernidad. Hablando de las piedras espirituales (Amrita), la historia de Nioh 3 vuelve a girar en torno a este recurso sobrenatural que jugó un papel central en las tramas de los juegos anteriores. Se da a entender que Kunimatsu cayó bajo la influencia de una piedra espiritual poderosa y ello desató su sed de poder, siendo un punto que hace a la historia continuista pues utiliza de nuevo el concepto de un mal ancestral vinculado a las piedras Amrita que manipula a los humanos ambiciosos.

ACLAMADA DUALIDAD DE ESTILOS DE COMBATE
La jugabilidad de Nioh 3 consolida a la saga como referente de la acción RPG técnica y desafiante. Sobre la sólida base de combate de los dos primeros juegos, esta entrega añade cambios significativos que enriquecen la experiencia. El combate sigue siendo en tercera persona, con énfasis en la gestión de estamina (Ki) y en aprender patrones de enemigos. La gran innovación es que ahora el jugador puede alternar entre dos modos de combate distintos en cualquier momento: el modo Samurái y el modo Ninja. El estilo Samurái es básicamente el modo de juego tradicional de Nioh. Al usar armas cuerpo a cuerpo convencionales (katanas, lanzas, hachas, kusarigamas, odachi, tonfas, etc.), disponemos de las ya clásicas tres posturas (alta, media y baja) que determinan la velocidad y fuerza de los golpes. El estilo Ninja, por su parte, es la gran incorporación jugable novedosa en Nioh 3. Al cambiar al modo Ninja, el protagonista adopta un set de movimientos radicalmente distinto, enfocado en agilidad, evasión y ataque a distancia. En esta faceta, en lugar de portar una katana o lanza, se equipan automáticamente hasta tres herramientas ninjutsu que el jugador haya configurado (por ejemplo: shuriken ilimitados, bombas de humo cegadoras, y kunai arrojadizas). Estas herramientas actúan como armas en este modo, con combos rápidos de medio alcance y ataques especiales.

Un aspecto a considerar es que en esta modalidad, no existen las posturas clásicas ni el Ki Pulse. En su lugar, el Ninja tiene la mecánica de “Mist”; con la pulsación de un botón, crea un clon ilusorio suyo que distrae brevemente al enemigo, permitiendo que el jugador se mueva instantáneamente detrás del rival para provocar un golpe crítico por la espalda. El estilo Ninja enfatiza la movilidad extrema. Los frames de invencibilidad al esquivar son más generosos, la velocidad de carrera aumenta y es posible encadenar ataques aéreos o desde muros de forma más fluida. Lo más representativo es que podemos intercambiar entre estilo Samurái y Ninja en cualquier momento. Las dos facetas complementan sus fortalezas y debilidades: el Samurái aporta daño elevado y defensa (bloqueos) pero es menos móvil, mientras que el Ninja aporta velocidad, alcance con proyectiles y versatilidad táctica, a costa de menor daño por golpe y fragilidad.

Por supuesto, Nioh 3 conserva prácticamente todos los sistemas RPG de progresión de la saga, con algunas mejoras. Al derrotar enemigos se obtiene Amrita (experiencia) para subir de nivel en santuarios. Los atributos base como fuerza, destreza, magia, etc.) siguen el mismo esquema que en Nioh 2, incrementando daño con ciertos tipos de armas o capacidad de ninjutsu. En paralelo, hay árboles de habilidades separados: uno para habilidades de Samurái (técnicas con armas cuerpo a cuerpo, pasivas de Ki, etc.), otro para Ninja (mejoras de herramientas, técnicas secretas ninja) y un adicional de Onmyō (magias y talismanes). El botín de equipo sigue siendo abundante y variado en rarezas, sin dejar a un lado que se ha incluido un detalle muy aplaudido referente a la presencia de un sistema de apariencia personalizable que permite cambiar el aspecto visual de tu armadura sin perder las estadísticas.

EL SUFRIMIENTO PERSISTE EN UN MUNDO SEMI ABIERTO
Fiel a sus raíces Nioh 3, es difícil y no ofrece selector de dificultad y las primeras partes de la aventura son más accesibles que sus predecesores, pudiendo servir como entrenamiento o incluso, ofrece una mayor libertad como si fuera un título de mundo abierto donde puedes evadir enemigos para subir de nivel y luego regresar a enfrentarte a ellos. No obstante, que no se confunda accesibilidad con facilidad. En las etapas medias y finales, Nioh 3 presenta picos de dificultad que rivalizan o superan a los de sus predecesores. Los jefes, en particular, siguen siendo combates largos y despiadados; muchos pueden eliminar al protagonista de dos golpes bien conectados incluso si llevas buen equipo, de modo que es obligatorio aprender sus patrones y jugar con maestría para vencerlos. La diferencia es que ahora cuentas con más estrategias a tu disposición. Por ejemplo, supongamos que un jefe adopta un patrón muy veloz que te cuesta seguir; en lugar de darte por vencido, puedes optar por invocar a un aliado cooperativo (ya sea un amigo en línea o un visitante aleatorio mediante el sistema de invocación) para que te ayude a dividir la carga de la pelea.

En Nioh 3, la solución a un escollo casi nunca es bajar la dificultad, sino aprovechar la amplitud de opciones que el juego te brinda para superarlo de otra manera. Hablando de cooperativo, Nioh 3 amplía lo visto en Nioh 2. Además de la invocación puntual de un jugador en tu mundo (lo que llaman modo “Summon Visitor”, útil para jefes concretos), existe el modo Expedition, que permite a hasta tres jugadores recorrer juntos las áreas abiertas del juego de forma persistente. Esta característica transforma la experiencia por momentos similar al cooperativo de Diablo IV, muy divertido para quienes prefieran jugar acompañados. Si no tienes compañeros disponibles, el juego te deja invocar NPC aliados basados en otros jugadores, recurriendo a las tumbas benevolentes y consumibles especiales, como las “copas ochoko” de anteriores títulos.

Quizá el cambio más notable de Nioh 3 respecto a sus antecesores está en cómo se estructura el mundo. Los juegos anteriores presentaban niveles cerrados, seleccionados uno a uno desde un menú de mapa mundial; Nioh 3 en cambio adopta un formato de mapas amplios interconectados dentro de cada era histórica. No es exactamente un mundo abierto al estilo de un sandbox continuo, pero se le acerca. Cada una de las épocas (Edo, Sengoku, Heian, Bakumatsu) es un mapa de mundo semiabierto, con distintas regiones o biomas conectados entre sí que el jugador puede recorrer libremente, encontrando dentro de ellos las misiones principales y secundarias. Este diseño de niveles semiabiertos supone varias ventajas como: mayor inmersión y coherencia del mundo; exploración recompensada; menos repetición de escenarios; así como una estructura flexible de misiones.

EVOLUCIÓN EN EL APARTADO TÉCNICO
Nioh 3 corre en un motor nuevo optimizado para la generación actual, con opciones de 4K a 30 fps o resolución dinámica a 60 fps. Visualmente ofrece más detalle en modelados de personajes y yōkai, mejores efectos de iluminación y partículas, y la ventaja de escenarios más abiertos sin tiempos de carga en medio. Aun así, no es un juego revolucionario en gráficos: no implementa características como ray-tracing ni llega al fotorrealismo de otros títulos AAA, probablemente porque su prioridad fue mantener el 60 fps. De hecho, el modo 30 fps en 4K sufre de frame pacing irregular (pequeños tirones al mover cámara) que molestan la fluidez, por lo cual se recomienda jugar en el modo rendimiento 60 fps, donde la experiencia es mucho más suave. En ese modo, en PS5 estándar, el juego casi siempre logra los 60 fps estables, con pequeñas caídas momentáneas en combates muy cargados de efectos. Si se cuenta con una TV con VRR, esas caídas se disimulan por completo Respecto a PS5 Pro, las mejoras son marginales, pues se sostiene 60 fps todavía más firme y el modo 4K30 reduce sus intermitencias, aunque tampoco los elimina del todo.

Otro punto para destacar es que Nioh 3 hace uso del DualSense del PS5 con vibración háptica para ciertos efectos, percibiéndose vibraciones distintas al golpear con acero o al cargar un ataque, por ejemplo. En el apartado musical, la saga siempre ha contado con una banda sonora eficiente de corte orquestal con instrumentos japoneses tradicionales. Nioh 3 continúa con los compositores Yugo Kanno y Akihiro Manabe a la cabeza, entregando piezas épicas para jefes y melodías sutiles en exploración. Los efectos de sonido sí destacan y se nota que hubo un trabajo cuidadoso en hacer que cada choque de espadas suene contundente o los gruñidos de cada tipo de yōkai sean únicos y reconocibles.

UN IMPRESCINDIBLE PARA ARRANCAR 2026

Nioh 3 ofrece un viaje entretenido aunque seguro, reutilizando temas conocidos (yōkai, Amrita, figuras históricas poseídas) y no arriesga en contar algo radicalmente distinto, pero lo presenta de forma atractiva gracias a los saltos temporales y la variedad de contextos. Funciona más como tejido conectivo para unir un carrusel de batallas épicas a través del tiempo, que como un drama independiente memorable. Los fans apreciarán ver caras conocidas de la historia japonesa uniendo fuerzas con el protagonista, y disfrutarán las referencias a entregas previas (por ejemplo, la participación de Hanzō y Fuku, continuando el legado de William y compañía). En consecuencia, Nioh 3 logra un equilibrio curioso: se siente mucho más abierto y amplio que los anteriores, pero sin ser un juego de mundo abierto masivo que diluya la intensidad. Continúa habiendo un diseño de niveles meticulosamente pensado (con atajos estilo Souls que conectan zonas, trampas ubicadas con astucia, posiciones elevadas de arqueros a tener en cuenta, etc.), solo que ahora esos niveles están unidos por un territorio coherente en lugar de seleccionarse individualmente. Por momentos, podría compararse con Monster Hunter o God Eater, juegos que optan por áreas amplias interconectadas en vez de un sandbox gigante. La diferencia es que Nioh 3 mantiene la narrativa y progresión de un single player tradicional, pero beneficia al jugador con esa libertad extra.
Un aspecto negativo pero no determinante es que tras acabar la historia principal (unas 50-60 horas), Nioh 3 ofrece opciones adicionales con desafíos de combate avanzados, sin embargo, se sienten más como un incremento de dificultad numérica que como contenido fresco. Es decir, se reutilizan escenarios y enemigos conocidos pero en oleadas más difíciles, en lugar de presentar jefes totalmente nuevos o mecánicas inéditas. Es de esperar que en algún momento lleguen los DLC planeados para agregar nuevos modos de juego y la siempre anhelada partida +. En síntesis, Nioh 3 supera a sus predecesores en alcance, mecánicas y pulido técnico, a la vez que retiene casi todo lo que hacía especiales a Nioh y Nioh 2. Si uno juega los tres en orden, Nioh 3 verdaderamente se siente la culminación: toma las lecciones aprendidas (posturas, yōkai habilidades, cooperativo) y las lleva al siguiente nivel con su propio sello (los estilos duales y el mundo semi abierto). Por último, quien busque una historia profunda al estilo RPG narrativo quizá quede indiferente, pero difícilmente se aburrirá con la constante actividad y cambio de escenarios que el juego propone. Eso sí, no es un título recomendado para el público que busque una experiencia casual o que no quiera desafiarse a sí mismo.






































