
Comenzar con un RPG de decenas de horas es más intimidante que nunca. Pareciera como si nuestros días de pronto pasaran de ser de 24 horas, a solo de 13 ó 14. No sé exactamente sí es la edad o simplemente el hecho de que nuestro ritmo de vida se ha acelerado de tal manera, que la idea de pasar tanto tiempo con un mismo videojuego, cada vez se hace más complicada de procesar. Sin embargo, dicen que uno suele regresar a donde fue feliz y al menos en mi caso como videojugador, los títulos de rol japonés siempre tendrán un lugar muy, pero muy especial. Sí, estoy hasta el cuello de juegos que quiero jugar, cosa que se agrava cuando uno se dedica profesionalmente precisamente a revisar videojuegos… pero no me interesa, tenía que probar Dragon Quest VII Reimagined, y me alegro enormemente de haberlo hecho.
El mejor digestivo
Hace unas cuantas semanas te presentamos nuestra cobertura formal del nuevo remake de la súper importante saga de Square Enix, en la cual, Sebas nos dejaba claro el gran trabajo que HexaDrive había hecho para darle nueva vida a este RPG del primer PlayStation que se acerca peligrosamente a las tres décadas de existencia y que la verdad, no deja de asombrarme que exista una nueva versión considerando que en 2013, Dragon Quest VII ya había sido revisado en una también fantástica versión de 3DS. Para nada es queja, es solo extrañeza por el hecho de que si bien, es querido como todo DragQue, Fragments of the Forgotten Past no suele aparecer como lo más popular ni del género ni de la serie a la que pertenece.
Al igual que pasa con el tema del tiempo, los RPG siempre han sido un género intimidante para gran parte de quienes juegan videojuegos. Sofisticados sistemas de combate, elaboradas estadísticas, profundas interfaces de personalización e intrincadas historias, son elementos que suelen componer a este tipo de títulos que por supuesto, demandan mucho de quien los consume. De manera que no muchos esperan, Dragon Quest suele hacerse de lado para simplificar las cosas que hacen a casi cualquiera de sus entregas, entradas ideales al mundo del rol. Dragon Quest VII Reimaginedrefuerza todo esto aún más.
Como ya te contaba, lidiar con tanto qué jugar y en nuestro caso, tanto qué reseñar, me hizo tomar la decisión de que si quería jugar Dragon Quest VII Reimagined, lo debía de hacer como si fuera un postre ligero. ¿A qué me refiero? A que luego de por ejemplo, una larga sesión con Resident Evil Requiem mientras lo estaba revisando, el poco tiempo que me quedaba de juego, sería dedicado a Dragon Quest VII Reimagined. Sí, una locura, porque ¿qué tanto puedes avanzar en un RPG si solo le estás dedicando poco más de una hora al día?
Dragon Quest para el alma
Justo ahí me di cuenta de lo mágico que sigue siendo el género en su forma más pura y en cómo es que precisamente lo presenta Dragon Quest VII Reimagined. A diferencia de otros juegos del género, acá no se te pide un enorme compromiso que represente tu total dedicación. Su clásico, pero simple sistema de combate, encantadora historia dividía en lo que son pequeños relatos llenos de encanto y por supuesto, toda la claridad que HexaDrive añadió con los llamados cambios de calidad de vida, hicieron que justamente, el título se sintiera como disfrutar de un digestivo tras un pesado plato fuerte. Ni yo me creo que mi idea de tener a un RPG de 70 horas mínimo como digestivo, fuera a funcionar tan bien.
Creo que como jugadores solemos ser un poco intensos y hasta irreales con nuestra forma de consumir. “Si no le estás metiendo seis u ocho horas al día a tal o cual título, no estás comprometido”, solemos tontamente pensar y por consiguiente, generar estrés si es que no estás cumpliendo con esos estándares. No me malinterpretes, igualmente sigo disfrutando de esas largas sesiones en las que sin darte cuenta, ya se te fue medio día jugando tal o cual cosa, pero desde hace ya un tiempo, también he aprendido disfrutar de tomarme todo el tiempo del mundo para disfrutar algo como
Sí, Dragon Quest VII Reimagined ha pasado a convertirse en una de mis entregas favoritas de la saga y en un RPG que recordaré con especial cariño por todas las razones que te di, siendo la más importante esa que me reafirmó lo especial que es pasar un juego con toda la calma del mundo y sin avorazarse. Nuestro héroe, Maribel, Keifer, Ruff y todos los personajes que conocí en este largo camino, han llegado para quedarse en mi memoria como ese recordatorio de lo importante que sigue siendo que géneros como el del rol japonés, no dejen de regresar constantemente a sus raíces para recordarnos de dónde viene todo y que muchas veces, menos es más dentro de este medio obsesionado con retacar de contenido al jugador.























