Review – High on Life 2

    TRENDING

    En busca de las risas

    Debido a su naturaleza interactiva, los videojuegos tienen sus propios géneros. Sin embargo, también es cierto que la mayoría de estas experiencias pueden ser clasificadas como dramas o seguir una estructura de acción y aventura más tradicional. Esta nomenclatura usualmente está enfocada a la historia, pero hay casos en donde este elemento se convierte en un aspecto metanarrativo que también impacta al gameplay. Lamentablemente, son pocos los juegos de gran perfil que logran el balance adecuado y son capaces de experimentar con ideas como la comedia o la parodia. Si bien nombres como Undertale o Paper Mario vienen a la mente de muchos, hay un caso muy particular que recientemente estrenó una secuela: High on Life.

    Squanch Games no fue fundado por un respetado desarrollador de videojuegos, sino por Justin Roiland, co-creador de Rick and Morty. Su objetivo fue claro: en lugar de crear experiencias que compitieran directamente contra los grandes nombres de la industria, se dio a la tarea de entregarnos aventuras que tomaran las capacidades narrativas que solo encontramos en este medio para llevar su característico estilo de humor a un nuevo público. Aunque el equipo lanzó varios títulos, no fue sino hasta el 2022, con la llegada de High on Life, que por fin logró entregar una comedia interactiva lo suficientemente popular. Si bien como juego de disparos en primera persona deja mucho que desear, es innegable que este título le sacó más de una risa a los jugadores.

    Poco más de tres años después, High on Life 2 ha llegado a nuestras manos, y si bien hay una ausencia muy notoria en el guion y en el trabajo de voces, la secuela se posiciona como un título que, antes que nada, desea hacer reír a los jugadores, sin importar si el espacio entre carcajadas está protagonizado por momentos tediosos. ¿Es High on Life 2 la secuela que todos estábamos esperando? ¿Acaso este título hace algo más que solo bombardearnos con chistes? Descubre las respuestas a estas y más interrogantes en nuestra Atomix Review.

    Metacomedia 

    High on Life 2 le rinde honor al gigantesco número junto a su nombre. Esta es una secuela directa, no solo en el hecho de que la historia continúa después de los eventos del primer título, sino que mantiene intacto el humor y el tono de la aventura. Sin embargo, hay un cambio muy notorio, y es que Justin Roiland abandonó el estudio después de ser acusado de acoso sexual. Si bien el co-creador de Rick and Morty no fue el único escritor que participó en la primera entrega, es innegable que su estilo característico de humor jugó un papel importante, algo que se puede notar en el nuevo título.

    Imagen

    Tras derrotar al Cartel G3, nuestro protagonista vive una vida de lujo como el mejor cazarrecompensas del universo. Sin embargo, cuando su hermana descubre un complot para legalizar el consumo de humanos como drogas, el héroe abandona su carrera y se convierte en un renegado de la sociedad. Nuestro objetivo es sencillo: asesinar a los políticos y empresarios que ponen en riesgo a la humanidad. El camino está lleno de personas que quieren nuestra cabeza, así como de inesperados aliados que luchan por los mismos objetivos.

    High on Life 2 es, ante todo, una comedia. Su objetivo no es proporcionar una crítica social o dar un mensaje sobre cierto aspecto cultural contemporáneo. En su lugar, se burla de todo esto y más. Si bien es cierto que algunos de sus chistes pueden envejecer mal, es impresionante que los guionistas logran un balance entre referencias y momentos que toman como punto de partida la naturaleza de los videojuegos para realizar una broma sobre este medio. Por cada comentario sobre Jeffrey Epstein o parodia al fentanilo, hay uno o dos momentos en donde el título se detiene para presentar una situación graciosa que hable sobre el control, alguna mecánica o los tropos de los FPS.

    Imagen

    Este es uno de los mayores cambios que presenta la secuela. El humor del primer High on Life es muy referencial y contextual. Espera que el jugador logre reírse solo porque el guion apunta directamente a cierta cosa que casi todos pueden reconocer. Si bien la secuela tiene varios momentos que siguen esta tendencia, muchas de sus bromas están ligadas directamente a las mecánicas del juego, como el hecho de que hay un jefe que es vencido, no con un arma, sino al entrar al menú y arruinar las opciones de configuración. Es algo que no encontramos en otros medios, y si bien los casos son contados, estos son los momentos en donde el título logra brillar más que su predecesor.

    Sin embargo, casi la mitad del guion está compuesto por las clásicas bromas situacionales que caracterizan a obras como Rick and Morty o Smiling Friends. Lamentablemente, este humor termina siendo muy plano debido a que estas secciones claramente tienen una estructura más tradicional y no toman en cuenta al jugador. La mayoría de los chistes son los actores diciendo algo gracioso, pero no hay algún tipo de ayuda visual que logre dar el remate esperado. Debido a que High on Life 2 es un juego en primera persona, en donde las animaciones faciales de las armas y los aliens son muy limitadas, no hay una reacción adecuada. Esto da como resultado momentos en donde no hay algún tipo de respuesta; no vemos alguna animación alocada como en una caricatura, ni hay una persona que utilice su cuerpo para darle una capa adicional a cierto comentario.

    Imagen

    Ahora, esto no quiere decir que High on Life 2 no sea gracioso. El título, incluso con sus limitantes, es capaz de hacer reír al jugador, y es que muchas de sus situaciones son extremadamente absurdas. Ante la falta del apoyo que viene de la expresión humana o de la animación, el guion siempre pisa el acelerador y todos sus chistes son llevados al extremo. Hay casos en donde esto funciona muy bien, pero también es cierto que hay momentos en donde quieres callar a todos, debido a que su constante intromisión puede ser molesta, especialmente en los momentos de acción, en donde muchos seguramente quieren enfocarse en el combate.

    Más allá de esto, High on Life 2, al igual que su predecesor, toma cualquier intento por desarrollar a los personajes como simples bromas. Hay un Gatlian que vive en constante ansiedad por su posible divorcio, lo cual es gracioso al principio, pero esta es toda su personalidad, y aunque eventualmente esto se resuelve, no hay un cambio notorio en su forma de actuar. Al final del día, el humor es subjetivo, por lo que es probable que algunos momentos que no son divertidos para unos, proporcionen interminables carcajadas para otros.

    Imagen

    High on Life 2 está en un lugar extraño. Su guion claramente es mejor que el de su predecesor y, cuando el título toma en consideración su medio, nos presenta algunos de los mejores chistes que encontramos en cualquier videojuego. Sin embargo, la mayoría de sus bromas parece que fueron creadas para una serie animada, lo cual crea un contraste en donde escuchamos algo que puede ser gracioso, pero no hay algo en pantalla que logre presentar el soporte necesario. Sigue siendo una aventura entretenida, y su historia es una de las principales razones para jugar esta secuela, pero el título constante se tropieza en su intento de hacer reír a los jugadores, y llega un punto en donde ver a alguien chocar contra el suelo deja de ser gracioso.

    Un universo aburrido 

    El mundo de High on Life 2 tiene un tono visual muy particular. Al emplear el Unreal Engine 5, la secuela mantiene intacta la dirección de arte de su predecesor, en donde encontramos una combinación entre lo realista y lo grotesco. Si bien Justin Roiland no formó parte de este proyecto, esto no quiere decir que todo su trabajo fuera descartado, y es claro que el mundo que envisionó sigue presente, dándonos la oportunidad de visitar un rincón de la galaxia que no es tan diferente de los suburbios de Estados Unidos, solo que con más luces y naves espaciales.

    Imagen

    High on Life 2 continúa con muchas de las ideas de su predecesor y, más allá de una interfaz diferente, no hay un elemento visual que demuestre una evolución sustancial. Claro, visitamos nuevas locaciones, como un crucero y un castillo, pero solo hay una zona que logra destacar. Al igual que su antecesor, aquí vemos una mezcla de diferentes elementos, como una granja que da pie a la base secreta de un culto que se esconde debajo de la tierra, pero en medio de esto hay una cadena de restaurantes con una temática selvática. Es absurdo, y ese es el chiste. La única región que logra destacar es un planeta que parece sacado directamente de Bubsy 3D, en donde vemos un mundo poligonal. Este es uno de los momentos en donde el título aprovecha su medio para ofrecer alguna broma que no solo se limita a un comentario, sino que tiene el refuerzo visual necesario.

    Lo mismo se puede decir del diseño de personajes. Aquí los aliens no son criaturas incomprensibles que se mueven de una forma horrorosa, sino personas o gusanos antropomorfos con ropa que cualquiera puede comprar en un Walmart. Más allá del jefe en el mundo poligonal, no hay algo que genuinamente resalte. Claro, los enemigos y personajes principales tienen un par de elementos visuales que los diferencian de los NPC que encontramos en cada planeta, pero es muy probable que ninguno de estos modelos se quede grabado en tu cabeza. La única excepción son los Gatlians, las armas vivas que nos acompañan. Estos seres son una extraña combinación entre pistolas y anfibios, con enormes ojos, extremidades que no tienen sentido y una grotesca textura que te impide alejar tu mirada de ellos.

    Imagen

    Para este punto, muchos ya han visto Rick and Morty, o alguna de las otras series de Justin Roiland, por lo que están familiarizados con muchos de los modelos que encontramos en High on Life 2, e incluso hay casos que son idénticos entre medios. Esto no es precisamente algo malo, ya que el juego aún nos presenta una absurda cantidad de diseños únicos, ya sea para personajes principales o para un NPC que tiene una sola línea de diálogo y nunca más lo vemos durante el resto de la aventura.

    High on Life 2 camina la delgada línea entre calidad y cantidad, y constantemente se cae. Hay algunos diseños impresionantes, pero también nos presenta modelos y locaciones sumamente genéricas. Los mejores momentos del título, al igual que en su narrativa, suceden cuando el título se sale del molde y trata de presentar un enorme chiste visual que aprovecha el medio en el que se encuentra, como la parodia de Pyramid Head que ocurre en medio de una competencia de asesinatos.

    La vida de High on Life 2

    Más que su música, High on Life 2 destaca por sus actuaciones de voz. Al ser un juego tan enfocado en el guion, es necesario contar con el talento necesario para darle vida a los chistes que esta entrega nos presenta en cada momento posible. Una vez más, la ausencia de Justin Roiland es algo que se puede notar fácilmente, pero esto no quiere decir que la secuela sea inferior, todo lo contrario. Aquí encontramos una enorme lista de talentosos comediantes que han prestado su voz para decir algunas de las líneas de diálogo más absurdas que, probablemente, escucharás este año.

    Imagen

    Cada uno de los personajes, sin importar qué tan grande o pequeño es su rol, nos presenta un trabajo de primer nivel. En lo que respecta a los Gatlians, J.B. Smoove vuelve a destacar como Gus, el cual tiene un tono calmado que funciona como la voz de la razón del grupo, ocultando un poco de cobardía en cada frase. Uno de los mejores agregados en la secuela es Ken Marino, quien le da vida a Travis, y su actuación logra darle al blanco al momento de presentarnos a alguien que realiza comentarios que no sabes si son graciosos o un desesperado grito de ayuda. 

    Notablemente, High on Life 2 no está tan cargado de cameos y referencias, o al menos no de una forma tan agresiva como su antecesor. Richard Kind, por ejemplo, no aparece como el mismo, sino como uno de los antagonistas principales, y si bien su voz es lo suficientemente reconocible, su trabajo nunca está enfocado al hecho de que este famoso actor está en el juego. No hay un solo momento que saque al jugador de la inmersión que crea el apartado sonoro, y eso permite que los usuarios logren prestarle más atención al diálogo y las interpretaciones de cada actor, en lugar de pensar que Jack Black está en el título, como sucede con la primera entrega.

    Imagen

    Si bien las actuaciones de voz son uno de los pilares principales del juego, esto no quiere decir que High on Life 2 carezca de un soundtrack deficiente. Thomas Fec, también conocido como Tobacco, creó una banda sonora electrónica psicodélica, en donde el synthwave es la estrella que logra armonizar con las secuencias de acción y es capaz de darle vida a un rincón poco atractivo del universo. Es un trabajo de primer nivel que, si bien es opacado constantemente por las explosiones y las interacciones entre personajes, merece la pena que todos lo escuchen.

    High on Life 2 puede tambalearse en todos sus demás apartados, pero el juego nos ofrece un impecable apartado sonoro. No solo la banda sonora original es impresionante, sino que las actuaciones de voz hacen que esta experiencia tenga vida. Incluso cuando el guion falla y los chistes no logran ser tan graciosos, las diversas interpretaciones son capaces de salvar estos momentos. Aunque tal vez el talento de algunos actores, como el caso de Tim Robinson, no es utilizado en su totalidad, es incuestionable que aquí tenemos un apartado de calidad.

    chiste mal contado 

    High on Life 2 es algo que juegas, principalmente, por su humor. Antes que un FPS, es una comedia. Esto significa que, como juego de disparos en primera persona, la secuela es muy sencilla. Su objetivo no es revolucionar el género o encontrar el hilo negro, sino presentar un shooter de arena que sea lo suficientemente entretenido para mantener al jugador pegado al control hasta la siguiente sección que logre sobresalir, no por presentar algún reto que ponga a prueba nuestra habilidad con el control, sino por lo extraño o poco ortodoxo que puede llegar a ser.

    Imagen

    Similar a DOOM o Quake, High on Life 2 nos presenta con extensos niveles que combinan espacios lineales que se enfocan en las plataformas, y secciones de arena en donde el objetivo está en derrotar a tantos enemigos como sea posible. Es una estructura bastante sencilla, pero una que va directo al punto. Para esto, el protagonista tiene múltiples habilidades a su disposición, como un doble salto y, nuevo de la secuela, una patineta que aumenta nuestra movilidad de una forma sustancial.

    En las secciones de plataformas, la patineta es un gran agregado, ya que da pie a un diseño de niveles más complejo, con segmentos en donde tenemos que atravesar diferentes obstáculos que nos piden mantener cierto ritmo de velocidad. Por su parte, en las arenas de combate, este elemento se convierte en un inconveniente. Debido a que el protagonista se mueve más rápido, los escenarios son más grandes. Sin embargo, en lugar de crear enemigos que funcionan específicamente con este diseño en mente, seguimos peleando contra soldados que se desplazan de una forma errática y lenta. Esto ocasiona que los combates sean más tediosos y largos de lo que deberían.

    Imagen

    Por su parte, el sistema de disparos es una combinación entre ideas interesantes y una ejecución que deja mucho que desear. High on Life 2 sobresale por sus armas, las cuales no solo hablan, sino que tienen múltiples usos. Cada pistola cuenta con uno o dos movimientos especiales que se usan dentro y fuera del combate. En los enfrentamientos, Gus, por ejemplo, es una escopeta que puede succionar a los enemigos y, por si fuera poco, lanza un disco que roba, creando una gran mezcla entre manejo de zona y daño directo. Lo mismo se puede decir de Travis, quien funciona como un revólver tradicional, pero con un tiro que lanza rivales al aire y puede destruir ciertos escudos. 

    Todas las armas en High on Life 2 son únicas, y si bien sus bases son muy tradicionales, usualmente nos presentan con un elemento que las hace resaltar. Lo mejor es que hay una buena selección, por lo que constantemente estás cambiando entre pistolas dependiendo de la situación, algo que también es incitado por el pequeño clip que cada una tiene. Lamentablemente, el juego no nos presenta enemigos que requieran algo más que solo el mínimo esfuerzo.

    Imagen

    Aunque High on Life 2 tiene el potencial de presentarnos enfrentamientos atractivos, el título se reduce al estado más sencillo del género. No hay un verdadero reto, y la inteligencia artificial carece de alguna táctica que obligue al jugador a experimentar con sus armas o le pida interactuar con los escenarios de cierta forma. Las únicas excepciones son algunos jefes, aunque no todos. Es muy lamentable que nada obligue al jugador a utilizar todo su armamento, y esto es algo que no se soluciona al seleccionar alguna dificultad más alta, ya que esto solo convierte a los rivales en esponjas de daño.

    Como ya lo mencioné, las armas no solo se usan para derrotar enemigos, y es que todas poseen habilidades que también funcionan para resolver acertijos. Sin embargo, estas secciones se reducen a presionar un botón o conectar cables. Sheath, por ejemplo, es capaz de disparar lanzas que funcionan como corrientes eléctricas que abren puertas o crean cables que sirven como nuevas plataformas. Una vez más, hay buenas ideas, pero el diseño de niveles es extremadamente básico, al grado de que cualquier persona que ha experimentado otro videojuego en su vida puede señalar lo plano que son estos retos.

    Imagen

    Extrañamente, los mejores momentos de High on Life 2 ocurren cuando el juego deja de lado sus bases para experimentar con momentos que, con la excusa de ser chistes, nos presentan secciones que rompen con la monotonía y logran sobresalir. Antes de pelear contra el primer gran antagonista, hay una sección en donde tienes que resolver un misterio, y el título se transforma en algo como Ace Attorney por un momento. El clímax de la segunda sección principal es navegar por el menú. Antes de pelear contra James Stevenson el título nos presenta una serie de ridículas preguntas que puedes ignorar al atravesar una sección de puzzles. 

    Momentos como estos hacen que High on Life 2 llegue a niveles que igualan o superan los momentos más extraños de su antecesor. Sin embargo, estas son secciones muy contadas. Squanch Games es claramente un equipo que sabe de juegos y conoce este lenguaje, pero parece que no pueden crear la combinación entre gameplay y comedia que tanto desean presentar, o al menos no al nivel deseado. Hay una clara desconexión causada por la idea de que su parodia no puede funcionar a la par de la acción, lo cual ocasiona que el título nos presente con secciones poco atractivas que serán olvidadas rápidamente.

    Las risas faltaron

    Imagen

    High on Life 2 es una secuela que mejora en múltiples apartados en comparación con su predecesor, pero en otros no realiza un solo avance. La historia es igual de ridícula, con un guion que avienta todas sus ideas al jugador con la intención de sobreexponerlo a su humor. Hay casos en donde esto funciona, especialmente cuando el título toma en consideración su naturaleza como medio interactivo, pero también es cierto que parte de su humor no tiene el soporte visual necesario para ser tan gracioso como a sus escritores, probablemente, esperaban.

    Visualmente hablando, High on Life 2 nos presenta ideas interesantes que son ejecutadas de la forma más sencilla posible. Si bien este es el objetivo, al mostrarnos lo normal que puede llegar a ser el espacio, este universo no es atractivo y los diseños más interesantes son muy contados. Afortunadamente, el apartado sonoro es perfecto. La música funciona de maravilla para la experiencia, y las actuaciones de voz le dan vida a este juego. Es un trabajo impresionante que merece reconocimiento.

    Lamentablemente, el juego es muy simple. Las plataformas, el combate y los acertijos son extremadamente sencillos. Si bien High on Life 2 logra sobresalir en momentos donde rompe sus propios límites y nos presenta secciones poco convencionales, el 90% de la aventura está compuesta por segmentos en donde todas las buenas ideas del título son ejecutadas de la forma más simple posible, al grado de que algunas personas no tendrán la energía necesaria para llegar al final. No es un mal juego, y hay etapas que logran llamar la atención, pero tampoco es algo que todos deben experimentar.

    Sebastian Quiroz
    Sebastian Quiroz
    27 años. Editor en Atomix.vg. Consumidor de la cultura pop.
    Atomix Logo