
No le dieron reconocimiento
Actualmente, una película de anime pasó sin pena ni gloria en la temporada de premios. Se trata de 100 Meters, una producción que alcanzó calificación perfecta en Rotten Tomatoes y que, para muchos, merecía una nominación al Oscar en la categoría de Mejor Película Animada, dominada una vez más por propuestas estadounidenses.
Basada en el manga homónimo de Uoto, 100 Meters sigue la historia de Togashi, un joven con talento natural para el atletismo que parece haber nacido para correr. Su vida cambia al conocer a Komiya, un estudiante de intercambio que lo impulsa a entrenar con mayor disciplina. Con el paso de los años, aquella relación inicial se transforma en una intensa rivalidad deportiva, con ambos enfrentándose en la pista mientras cargan con expectativas personales muy distintas.
No solo innova en la trama
Aunque en apariencia plantea una narrativa clásica sobre competencia y superación, la película profundiza en los conflictos internos de sus protagonistas. La rivalidad funciona como eje emocional para explorar temas como la identidad, el miedo al estancamiento y la presión social. Togashi representa el talento innato que busca un propósito más allá de sus habilidades, mientras que Komiya encarna la determinación absoluta aprendida a base de esfuerzo, dos visiones opuestas unidas por el mismo objetivo.
Producida por Rock ’n’ Roll Mountain y disponible globalmente en Netflix tras un breve paso por cines, 100 Meters también destaca por su propuesta técnica. El uso extensivo de rotoscopía aporta realismo a cada movimiento corporal, combinado con animación tradicional y secuencias en 3D que le dan una identidad visual propia. Esta apuesta estética, sumada a una historia visceral y conmovedora, consolidó al filme como una obra completa que trasciende el género deportivo y se posiciona como un relato universal sobre el deseo de ser mejor.
Vía: XTK























