Review – Kiln

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    Double Fine está de regreso 

    Es cierto que el mercado le presta mucha atención a las producciones AAA de gran escala. Cuando hablamos de las mejores experiencias de cada año, usualmente vemos ideas y conceptos que han demostrado ser un éxito en el pasado, y si bien algunos estudios son capaces de ofrecer variaciones que valen la pena resaltar, la realidad es que la verdadera originalidad ya no es tan común. Afortunadamente, hay otra cara en esta industria. La escena independiente y AA usualmente toma más riesgos y nos presenta con conceptos completamente originales, incluso si esto no siempre es una garantía de un triunfo comercial. Aunque hay cientos de equipos que vale la pena mencionar, el caso de Double Fine es uno de los más interesantes, ya que forma parte de los Xbox Game Studios, pero la compañía ha sido capaz de mantener su esencia a lo largo de los años.

    Después de casi dos décadas trabajando como estudio independiente, Double Fine fue adquirido por Microsoft en el 2019, y el resultado de este movimiento no ha sido el esperado. Por un lado, algunos esperaban que la magia de la compañía fuera consumida por el mundo corporativo, mientras que otros pensaron que Xbox les daría el dinero suficiente para crear múltiples proyectos cada año. La realidad es que esto simplemente le dio una mayor seguridad financiera al equipo de Tim Schafer. Aunque suene extraño, este estudio es visto como una forma de darle prestigio a la imagen de Xbox, por lo que parece que están fuera de las normas que rigen a, por ejemplo, Playground Games o The Coalition. Esto es algo que se puede apreciar claramente con Kiln, el nuevo título de Double Fine

    Anunciado hace unos meses, Kiln es una propuesta que solo pudo venir de Double Fine. La idea de crear una experiencia completamente multiplayer en donde los jugadores crean y compiten usando vasijas es algo que bien pudo ser creado en un game jam. Aunque este no es el juego que muchos esperaban, esta entrega se posiciona como algo perfecto para Xbox Game Pass. ¿Es Kiln la joya oculta de este servicio de suscripción? ¿Acaso hay suficiente material para que este título siga vigente en un futuro? Descubre las respuestas a estas y más interrogantes en nuestra Atomix Review.

    Destruye todas las vasijas

    Kiln es un título que no trata de complicarse la vida. Double Fine nos presenta un juego de peleas por equipo en donde la gran estrella es la creación de vasijas. Nada más, nada menos. Es una aproximación bastante simple que no desea ir más allá de algo que juegas durante un fin de semana con amigos y avanzas sin mirar atrás. Aunque para algunos esto es más que suficiente, es incuestionable que una de las mayores fallas del título es dar algún incentivo para que sigas pegado al control después de ganar o perder un par de partidas.

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    Al igual que muchas experiencias de este tipo, no hay una historia para acompañarnos. Claro, hay una justificación, y en este caso involucra a una Diosa de la destrucción en búsqueda de guerreros espirituales que gocen de romper vasijas, pero no hay algo que vaya más allá de esta premisa básica. No importa cuántas horas inviertas, Kiln no nos presenta personajes o una trama, y no hay algo malo con eso. Sin embargo, es imposible no decepcionarse cuando consideramos que Double Fine es capaz de entregarnos aventuras muy entretenidas que son capaces de conectar con el público.

    Sin alguna pretensión narrativa, Kiln se enfoca por completo en su gameplay, el cual le pide al jugador utilizar vasijas para cargar agua y extinguir el horno de sus oponentes. Pese a que el juego está enfocado al multiplayer competitivo, esta es solo la mitad de la experiencia. Antes de cualquier pelea tienes que crear tu jarrón. Esto es algo fundamental, y uno de los elementos más destacables del título. En lugar de tener una selección de personajes tradicional, tú creas a tu guerrero, o al menos su caparazón. Double Fine nos presenta múltiples herramientas para formar un cuenco que, dependiendo del tamaño y forma, tendrá diferentes habilidades y atributos que afectan su rol en una partida.

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    Para comenzar, puedes elegir tres tipos de arcilla: pequeña, mediana y grande. Cada una determina su vida y la cantidad de agua que pueden albergar, y todas tienen sus propios beneficios. La chica, por ejemplo, no puede cargar mucho líquido y es frágil, pero tiene una gran velocidad que te permite atravesar un escenario rápidamente. Al otro extremo, las vasijas grandes son lentas y ocupan un gran espacio en los niveles, pero resisten más golpes y, si eres hábil, son capaces de cargar con una inmensa cantidad de fluido.

    Una vez elegida la cantidad de arcilla, es momento de darle forma a la vasija. Al igual que en la vida real, pero más sencillo, Kiln nos permite moldear nuestro recipiente de diferentes formas. Esto afecta sus atributos, ya que un cuenco amplio puede cargar más agua, pero tiene menos vida. Por su parte, una jarra esbelta es capaz de resistir más golpes, pero no cargará tanto líquido. A la par, su aspecto también determina su habilidad. Aquellos con forma de taza, por ejemplo, pueden crear un torbellino que absorbe enemigos, mientras que las que tengan más masa en la parte superior pueden dar un golpe especial en forma de espada o un lucero del alba. 

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    Double Fine claramente invirtió mucho tiempo en este aspecto del juego, y el resultado es positivo. Incluso hay momentos en donde crear vasijas es más divertido que participar en las partidas en línea. Las herramientas que el juego nos presenta son bastante complejas, esto sin mencionar todas las opciones estéticas disponibles. Parte importante de la experiencia es experimentar con estos utensilios y explorar sus límites. Nunca deja de ser entretenido ver qué tanto puedes modificar un cuenco para tener la forma, habilidad y las estadísticas deseadas. Sin embargo, esta es solo la mitad de la experiencia de Kiln.

    Al terminar tu obra maestra, es momento de llevarla al combate. Pese a lo complejo que es el sistema de creación de vasijas, los enfrentamientos en Kiln son bastante sencillos. El título solo tiene un modo de juego, en donde dos equipos de cuatro jugadores entran en una arena y su objetivo es extinguir el horno de su oponente, el cual tiene tres barras de vida. Para esto, es necesario recolectar agua de diversas fuentes. Sin embargo, al ser golpeado o al rodar, el líquido que vas cargando disminuye. Esto significa que es necesario escabullirse para evitar tanto como se pueda el inevitable conflicto. Es un proceso simple, pero demasiado largo. 

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    Cada partida puede durar hasta 10 minutos, por lo que este proceso se vuelve repetitivo rápidamente. Ahora, Kiln trata de remediar esto al permitir que cada jugador elija su rol en una partida. Gracias a que puedes traer hasta tres vasijas a cada enfrentamiento, puedes adaptarte a la situación en la que se encuentre tu equipo. Por ejemplo, si vas perdiendo, puedes portar un cuenco grande, con mucha vida y una habilidad especial capaz de crear veneno que daña a cualquiera que se pare en cierta área del mapa, y así funcionar como un portero. También puedes ser un recipiente pequeño, cargar poca agua, pero constantemente dañar al horno de tus oponentes.

    A la par, los pocos escenarios presentes ofrecen alguna variación interesante. Por ejemplo, Athena es un nivel con un espacio reducido para atacar al horno, por lo que aquí funciona muy bien ser una vasija enorme para bloquear el paso, mientras que los recipientes pequeños pueden entrar a zonas exclusivas que albergan agua. Al otro extremo tenemos Set, en donde solo hay liquido en el centro de la arena, obligando a todos los jugadores a participar en brutales enfrentamientos. Pese a que hay muy pocas opciones, todos tienen un gran diseño, y futuras actualizaciones prometen agregar más escenarios. Sin embargo, es indiscutible que la reducida cantidad disponible en estos momentos es uno de los factores que contribuyen a la sensación de repetición. 

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    Kiln es un juego con buenas ideas que no desea expandir sus bases, al menos en su lanzamiento. Cada partida es muy repetitiva. El sistema de combate, el cual se reduce a presionar el mismo botón una y otra vez, con el ocasional poder especial es, en el mejor de los casos, torpe. Por extraño que suene, es más divertido tratar de atravesar los escenarios sin comenzar algún enfrentamiento. Rápidamente se acaban las sorpresas, y si bien la posibilidad de cambiar entre tres vasijas puede darle un toque de variación a cada partida, es indiscutible que después de una o dos horas de juego tendrás que decidir si esto es para ti, o si es mejor probar algo diferente.

    Kiln brilla cuando hablamos de su sistema de creación de vasijas. Una vez que desbloqueas todas las herramientas, las posibilidades son casi infinitas. Sin embargo, cuando llega el momento de llevar tus creaciones al combate, el juego pierde rápidamente su atractivo. Double Fine nos presenta un sistema de combate simple y cada partida es extremadamente repetitiva, al grado de que los 10 minutos que pueden durar estos enfrentamientos se llegan a sentir como una eternidad. Este es el juego perfecto para Xbox Game Pass, ya que puedes entrar, probarlo por un par de horas y, si no te agrada, dejarlo.

    El carisma de Double Fine

    Si bien la experiencia principal de Kiln deja mucho que desear, la presentación visual y sonora del juego es muy atractiva. El trabajo de Double Fine está repleto de carisma que se puede notar desde el diseño de personajes, la temática de dioses egipcios y griegos que encontramos en los diferentes escenarios y, por supuesto, el fantástico apartado de creación de vasijas. Por si fuera poco, la música funciona como un gran acompañante que, pese a no tomar el escenario principal, cumple su rol en cada enfrentamiento.

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    En esta ocasión, Double Fine ha optado por un estilo visual similar al de una caricatura clásica. Kiln desborda personalidad gracias a diseños que parecen creados con arcilla y colores brillantes que son capaces de atraer la atención de todo aquel que mire en la dirección de este juego. Las estrellas aquí son, al igual que en la experiencia principal, los niveles y las vasijas. Como ya lo mencioné, el título tiene un extenso sistema de creación con el cual puedes moldear tu jarrón preferido. Esto va más allá de su forma, ya que también puedes decorar el cuenco con diferentes objetos, accesorios, stickers y hasta puedes agregar dos colores diferentes. El único problema, es que el juego no tiene un sistema para compartir tu trabajo o ver las obras de otros jugadores, lo cual es una oportunidad desperdiciada.

    Por su parte, los escenarios también desbordan personalidad. No solo tienen un diseño único que funciona de gran forma con las mecánicas principales del juego, sino que cada uno combina una estética griega o egipcia con conceptos modernos. En Set, por ejemplo, no solo encontramos estatuas y una iconografía mitológica, sino que también parece que nos encontramos en un garaje para presenciar un concierto de rock. Es una combinación interesante que le da un toque único a la experiencia, y me gustaría ver hasta dónde se puede llevar esta fusión.

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    Más allá de esto, la música cumple muy bien su tarea. No hay algo sobresaliente, e incluso hay momentos en donde las composiciones son opacadas por el ruido de los combates. En este mismo punto, el título también nos presenta un gran diseño sonoro. Es increíble lo bien que suenan las vasijas al rodar, ya que sinceramente llegas a pensar que uno de estos objetos está en tu mismo cuarto. El trabajo que nos presenta Double Fine es de primer nivel, incluso si su implementación está por todos lados.

    Kiln tiene el sello de Double Fine. La música cumple muy bien su trabajo, y si bien no todos van a apreciarla, deben darle una oportunidad al soundtrack. El diseño de audio es sorprendente, ya que el estudio capturó a la perfección el sonido de las vasijas rodando y estrellándose. El apartado visual está lleno de carisma. Los jarrones y los niveles son las estrellas aquí, cada uno demostrando el talento del equipo al momento de crear mundos únicos. Todo esto se complementa con un gran rendimiento, y en Xbox Series S pueden esperar 60fps casi estables, con la ocasional caída en los momentos más caóticos de los enfrentamientos.

    Una época más simple 

    Pese a lo que uno podría llegar a pensar cuando escuchamos “multiplayer”, Kiln no es un juego como servicio. El título no es free-to-play ni tiene microtransacciones o un pase de batalla. Sin embargo, Double Fine sí tiene pensado lanzar más contenido para este título a lo largo del 2026. Esto quiere decir que puedes entrar, disfrutar de lo que aquí encontramos y listo. No hay necesidad de invertir más tiempo y dinero de lo necesario, lo cual es un aire fresco en la industria actual. Sin embargo, el juego no ofrece mucho contenido para que sigas pegado al control durante horas.

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    Si bien necesitas subir de nivel para desbloquear los tres tipos de arcilla, esto lo puedes hacer en un par de horas. No es un proceso muy largo, y una vez que llegues a este punto, el juego deja de darte algo sustancial. Claro, aún puedes obtener herramientas para personalizar tu jarrón, pero todo se reduce a opciones estéticas. Solo hay un modo de juego, el cual cuenta con solo cuatro escenarios. Una vez más, todo lo que nos presenta Kiln es muy valioso y los elementos presentes dejan en claro el talento de Double Fine. Sin embargo, no hay mucho que apreciar.

    Este es el principal problema de Kiln. El contenido es mínimo, y hasta se siente como si estuviéramos en una fase de beta, más que en el lanzamiento final. Ahora, es cierto que Double Fine ha prometido lanzar más contenido a lo largo del año, pero esto llegará algo tarde. El juego apenas supera la barrera de los 200 jugadores en PC, y aunque Xbox Game Pass ofrece una alternativa atractiva, no puedo imaginar un futuro en donde Kiln logre atraer miles de jugadores en dos o tres meses. Si tan solo Xbox o Double Fine hubieran esperado un par de meses más, probablemente estaríamos hablando diferente de este título.

    Perfecto para Xbox Game Pass

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    Kiln es una experiencia que solo Double Fine nos podría entregar. El título es muy interesante, y tiene una serie de ideas atractivas, especialmente en lo que se refiere a la creación de vasijas. Sin embargo, el título es bastante simple. Después de un par de horas, el juego deja de sorprender y, eventualmente, las partidas se vuelven repetitivas. No hay una gran recompensa al ganar o castigo al perder. Si vas a jugar con tus amigos durante un fin de semana, es una experiencia entretenida, pero no hay mucho más allá de esto.

    Kiln tiene una gran presentación visual y sonora. La personalidad desborda en este título, y el sello de Double Fine se puede encontrar en todos lados. Si bien es algo lamentable que no veamos alguna historia o todo se limite a un simple modo de juego, es probable que seas cautivado por todo lo que este título tiene para nosotros durante sus primeras horas.

    De cierta forma, Kiln es un regreso a una época más simple. No hay microtransacciones o un pase de batalla que trate de monetizar tu tiempo. Double Fine ha creado una experiencia que va directo al punto, algo que tiene aspectos positivos y negativos. Sin embargo, es indiscutible que a Kiln le falta contenido. Si bien hay una promesa de ver más mapas y vasijas en un futuro, en estos momentos no hay muchos motivos para quedarte con esta experiencia. En este punto, el trabajo de Double Fine es perfecto para Xbox Game Pass. Puedes entrar, divertirte con tus amigos, y seguir con tu vida sin mirar atrás. 

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    Sebastian Quiroz
    Sebastian Quiroz
    27 años. Editor en Atomix.vg. Consumidor de la cultura pop.
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